“El engendro de Kroozgaar”, de Kelltom McIntire

El engendro de Kroozgaar; por Kelltom McIntire [José León Domínguez]; ilustración de la cubierta, Antonio Bernal. Barcelona: Bruguera, 1983. Colección: Selección Terror; nº 544.

  • Género – materia: terror – ciencia ficción – científicos locos – humanos mutados – involución humana.

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Como casi siempre en Kelltom McIntire, la estructura de la novela es un tanto atípico a lo que tiene por norma la colección. Arranca con un primer capítulo donde dos drogatas comparten confidencias. Y el protagonista tarda bastante en entrar en juego en la historia, hasta que se disponen todas las piezas sobre el tablero.

En otras obras de terror del autor ya dio preponderancia a un entorno carcelario, y aquí, aunque no ambiente la narración en su totalidad en dicho escenario, tiene bastante importancia la presencia de la prisión de Dartmoor.

La temática central de la novela son las drogas. Un científico intenta crear un método de eliminar la adicción a esos fármacos, pero lo que consigue es crear un monstruo. Es curioso que la medicación que el doctor ha creado haga sufrir un mono muy violento, pero además es que la psique del enfermo toma control del cuerpo, mutando el cuerpo del mismo hasta adoptar una apariencia distinta. El personaje que sufre esa condición, Mike, recuerda un cómic que tenía, con un cíclope monstruoso de protagonista, y él adoptará esa apariencia, produciendo la muerte a su paso. Como curiosidad, resaltemos que en ningún momento se menciona que el cíclope tenga un solo ojo, por lo cual cabe conjeturar que este tiene dos (y así se le reproduce en la portada).

Una obra simpática y grata de leer.

Carlos Díaz Maroto

 

CALIFICACIÓN: ***

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

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“Evasión del mundo del terror”, de Curtis Garland

Evasión del mundo del terror; por Curtis Garland [Juan Gallardo Muñoz]; ilustración de la cubierta, Ángel Badía Camps. Barcelona: Editorial Bruguera, mayo 1973. Colección: La Conquista del Espacio; nº 147.

  • Reedición: Barcelona: Ed. Astri, 1987. Colección: Ciencia Ficción; nº 5.
  • Género – materias: ciencia ficción – extraterrestres – animales mutados – animales en rebeldía – plantas pensantes – humanos con poderes

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Una pareja de extraterrestres escapa de su mundo agonizante y va a parar a la Tierra por una especie de teletransporte. Aparecen los dos en África, muy cerca de una expedición encabezada por un científico ruso que está convencido de que por la zona aterrizó algo alienígena tiempo atrás…

Lo más llamativo en esta novela, desde luego, es su ambientación. Aquí los extraterrestres no van a parar a Estados Unidos (qué extraño poder de atracción parece ejercitar esa zona sobre cualquier entidad extraterrena que pase por este planeta…), sino que aterrizan nada menos que en África. Esto conduce a conferir a la narración un tono aventurero, como de novela de Rider Haggard, y el protagonista, el guía de la expedición, se asemeja a una especie Alan Quatermain. Así pues, las incidencias son abundantes en lo que se refiere a ese género, y se puede decir que Evasión del mundo del terror es un pastiche que mezcla la novela de aventuras tradicionales con la ciencia ficción.

Pero, como pronto el lector sospechará, amén de esos dos extraterrestres —que están muy buenos, además, cada uno en su género, y son muy buenos también—, previo a ello hubo otra visita alienígena, y que casualmente cayó en la misma zona. Es, por supuesto, aquel avistamiento que tuvo el científico ruso, cuando era tripulante de una nave espacial orbitando la Tierra.

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Esa primera entidad, por el contrario, es muy mala, y pronto da muestras de controlar a los animales, lanzándolos contra los humanos. Primero hace uso de una partida de diez guepardos contra los protagonistas, y luego una caterva de hormigas carnívoras, a las que además hace crecer al tamaño de un lagarto…

No es de lo mejor de Garland: por mencionar algunos defectos de forma, al final recurre a un facilón deus ex machina, menciona en un par de ocasiones que los felinos aúllan, y cuando el protagonista se topa con un colega de profesión se tutean, y en un segundo encuentro se hablan de usted. Pero es una obra dinámica y muy entretenida, y que mantiene un buen tempo de principio a fin.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

CALIFICACIÓN: ***

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

“El monje sangriento”, de Curtis Garland

El monje sangriento; por Curtis Garland [Juan Gallardo Muñoz]; ilustración de la cubierta, Alberto Pujolar. Barcelona: Ed. Bruguera, abril 1974. Colección: Selección Terror; nº 60.

  • Género – materia: terror – goticismo – resucitados – investigadores de lo sobrenatural

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Europa, finales del siglo XIX. Una diligencia cruza una Austria inhóspita, durante una intensa nevada. Atraviesa una zona de la que se dice que en las cercanías hay un monasterio en ruinas, cuyos monjes pactaron con el diablo, y por donde ronda el Monje Sangriento, muerto decapitado hace setecientos años, y cuyo espectro sin cabeza sigue rondando por el lugar llevando la muerte hacia quienes con él se cruzan.

Nueva aportación de Curtis Garland a la literatura de terror gótica. Como es norma en él, ambiente de época (siglo XIX), narración en primera persona y confluencia de gran cantidad de “arquetipos genéricos”, tratados con cariño, respeto y conocimiento de causa. Se menciona de pasada a los wurdalak —también conocidos como wurdulac o verdilak, una especie de vampiros rusos— y ciertamente el tono de la narración recuerda bastante al episodio que adaptaba el relato de Alekseï Konstantinovich Tolstoï (1817-1875) de Las tres caras del miedo (I tre volti della paura, Mario Bava, 1963), ambiente nevado inclusive. Aunque cierto es que todas las alusiones a los monjes malditos, los templarios resucitados, remiten más a Amando de Ossorio que a Gustavo Adolfo Bécquer. Además, hacia la parte final se desvela que uno de los personajes es un investigador de lo oculto; lástima que —salvo error— el autor no lo recuperara para nuevas aventuras, dada la alergia absurda que tenía Bruguera por publicar series —aunque en el pasado algo de eso hizo, en especial en las colecciones policiales—.

Gallardo maneja los ingredientes con mano firme, la narración se hace vigorosa, y el final no parece precipitado, como suele pasar en ocasiones con este tipo de novelas, donde, a veces, el autor va metiendo relleno y, cuando llega el final, se da cuenta que no cabe todo lo que necesitaba meter… Podría decirse que es una novela, más aún, de las mejores de Donald Curtis Garland, que ya es decir. No es de las diez mejores, pero forma parte de un buen puñado de historias merecedoras de que el lector aficionado al género de terror les preste atención.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

 

“El último reducto” de Ralph Barby

El último reducto; por Ralph Barby [Rafael Barberán Domínguez]; autor de la ilustración: Ángel Badía. Barcelona: Editorial Bruguera, marzo 1973. Colección: La Conquista del Espacio; nº 138.

  • Reedición: Barcelona: Editorial Bruguera, marzo 1985. Colección: La Conquista del Espacio; nº 740.
  • Materias: viajes espaciales – mundos postnucleares – mutaciones – vampiros –terror.

Portada

Una nave espacial, con varias parejas terrestres en estado de hibernación, y en vísperas de declararse una guerra nuclear devastadora, emprende un largo periplo con la misión de, tras doscientos años, retornar a la Tierra para que sus viajeros la pueblen de nuevo y perpetúen la especie humana, seguramente destruida por la radioactividad. A su llegada, nuestros protagonistas se dan cuenta de que toda la geografía terrestre les es ajena y que una nueva y terrorífica raza de vampiros intentará aniquilarles.

Con este interesante argumento, Ralph Barby nos ofrece una singular narración, llena de ritmo y de sentido de lo narrativo, con personajes en conflicto marcados por cierta diferenciación psicológica.

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La trama, muy bien concebida, planea entre la temática de la ciencia ficción espacial y postnuclear y el terror casi gótico, deparándonos momentos cruciales como las secuencias en la nave tras el despertar de la hibernación, las incursiones a un extraño castillo de traza medieval o los escalofriantes ataques de los vampiros.

Por otra parte, el ambiente de la novela es crepuscular, de suave melancolía y tristeza, otorgando una atractiva atmósfera onírica que cubre, como un velo de tenues copos de ceniza, muchas de sus páginas.

En mi calificación del 1 al 5 la puntúo con un 4.

 

Luis Ángel Lobato

 

“Frío cementerio”, de Lou Carrigan

Frío cementerio; por Lou Carrigan [Antonio Vera Ramírez]; ilustrado por Jordi Benet. Barcelona: Exclusivas Ferma, 1961. Colección: Pistoleros del Oeste; nº 32.

Reediciones:

  • Madrid: Alonso, 1977. Colección: Oeste Indómito; nº 29.
  • Barcelona: Ediciones B, 1994. Colección: Bravo Oeste; nº 264.
  • Barcelona: Ediciones B, 2001. Colección: Oeste legendario; nº 99.
  • Barcelona: Ediciones B, 2002. Colección: Leyendas del Oeste; nº 35.

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El protagonista regresa a su población de origen, después de estar tres años en la cárcel por matar al hombre que se acostó con su mujer. Ahora, el pueblo está dominado por la familia del difunto y, al poco, la adúltera aparece muerta, estrangulada. Las sospechas, lógicamente, recaen sobre él…

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Una de las muchas novelas del Oeste que escribió Antonio Vera Ramírez, por lo general de un nivel de calidad media bastante alto, demostrando que el género le gustaba bastante. En este caso, el resultado podría recordar un tanto a las películas del ciclo que Anthony Mann dirigiera con James Stewart de protagonista, y no es difícil imaginarse los rasgos del actor en los del protagonista; incluso hay un borrachín secundario que podría recordar a Walter Brennan.

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Carrigan se centra bastante en desarrollar los perfiles de los personajes en una trama donde la acción es lo de menos, y lo que importan son las motivaciones de unos y otros, y aunque la actitud de alguno de ellos sea predecible no por ello repercute negativamente en la composición global de la historia.

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La historia, precisamente, supone una especie de intriga, y podría haberse convertido en pasto para las colecciones policíacas si no fuera por ese sentido de la justicia “especial” que hay en las historias del Oeste, donde aún la ley no se ha instaurado del todo. Hay dos tramas que se desarrollan paralelas, y aunque no terminan de confluir del todo muestra una buena capacidad para el tratamiento de las mismas.

Una buena novela.

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

“Algo se nutre de sangre” de Curtis Garland

Algo se nutre de sangre; por Curtis Garland [Juan Gallardo Muñoz]; autoría de la ilustración, Antonio Bernal. Barcelona: Editorial Bruguera, 1974. Colección: La Conquista del Espacio; nº 215.

  • Materias: experimentos biológicos – mutaciones – seres extraños – gigantismo – naturaleza agreste – supervivencia – terror.

Portada

 

Terror y ciencia ficción pueblan esta historia en la que una serie de personajes (una pareja de recién casados, científicos, militares, presos fugados, una doctora y un escritor) se dan cita, por diversos motivos, y por separado, en los misteriosos y temidos pantanos de Florida. Allí, en la soledad de esa primigenia y salvaje naturaleza, serán acosados, sin piedad, por unos extraños y letales seres gigantescos, de índole desconocida, ávidos de sangre.

Estamos ante novela muy especial, en el marco de los bolsilibros, por su técnica narrativa, donde el autor utiliza, para su trama, diversas –al menos seis– trayectorias argumentales.

Cada protagonista –el protagonista de esta novela es múltiple– encauza su itinerario narrativo en solitario para, más adelante, muy avanzada la novela, ir confluyendo sus peripecias personales con las de los otros personajes. Y todo unido por el marco común de los Everglades y por la amenaza –también común– de las siniestras criaturas.

Pero lo que responde a una estructura narrativa innovadora en el formato de los bolsilibros tiene una contrapartida: la disociación de la materia dramática en seis líneas argumentales hace que la narración pierda intensidad, concentración y, ciertamente, se dispersa, provocando en el lector una sensación de extrañeza –y de alejamiento– ante el material literario y ante las aciagas vicisitudes de los protagonistas.

Con todo, la impronta estilística de Curtis Garland se hace presente y el divertimento, cargado de misterio, de suspense y de terror, está asegurado: leeremos una buena novela.

En mi calificación del 1 al 5 la puntúo con un 3.5.

 

Luis Ángel Lobato Valdés

 

“Servicio especial” de Tony Wanton

Servicio especial; por Tony Wanton [Francisco Defauce Martín]. Barcelona: Editorial Bruguera, 1950. Colección: Servicio Secreto; nº 3.

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Antiquísima edición, nada menos que el nº 3 de la colección «Servicio Secreto» de Bruguera, aparecido en 1950. También se trata de un volumen especial, pues su extensión es de 157 páginas, que era más o menos la paginación media de la época, antes de ajustarse a las 128 páginas estándar, hasta la crisis de los setenta, cuando se redujo de nuevo, esta vez a 96.

El autor, Tony Wanton, en realidad se llamaba Francisco Defauce Martín —algunas fuentes aportan las variaciones Francisco Lafauce Martín, Francisco Dafauce Martín, Francisco Dafauce Quesada y Antonio Dafauce Quesada—, y también hizo uso de los seudónimos Peter Doom (el más popular, junto al presente, y ese destinado a escribir western), Steward Dafauce, Javier Conde y T. Wanton.

Servicio especial resulta, a ojos de un lector actual, y acostumbrado a los bolsilibros setenteros, una rara avis. No solo por lo referido con anterioridad. La acción tiene lugar en París, en 1939, cuando el régimen nazi comenzaba a mover sus piezas de ajedrez por Europa. Se trata de una intriga de espionaje, con un amplio asunto amoroso, y de algún modo me ha recordado a Encadenados (Notorious, 1946) de Alfred Hitchcock. De hecho, mientras leía veía al protagonista en los rasgos de Cary Grant. El referido protagonista, llamado Pringle, como las patatas fritas, parece un vividor, pero en realidad es un agente secreto. Al principio se hace pasar por un escritor francés, y más adelante por un gentleman norteamericano; en un hotel se topa con una atractiva compatriota, así como con otro estadounidense que ronda a la mujer. Pringle se cuela en la habitación de la chica, para encontrarse con un agente japonés que también la está registrando —la habitación, no a la chica—.

Como se ha referido, dada la extensión el autor se toma su tiempo, y hay largas charlas de flirteo entre los tres personajes principales, que no se hacen nada pesadas. Esos diálogos también tienen un ligero tono anticuado, acostumbrados al lenguaje más natural de ahora, pero tampoco chirría. La acción es breve pero impactante.

La verdad es que este Servicio especial me ha gustado bastante, y me ha estimulado para intentar buscar otras obras del autor. Y también, por qué no, otras de otros autores pero de la misma fecha y colección, a ver cómo era el tono global en aquel período.

 

Carlos Díaz Maroto (Madrid. España)

 

CALIFICACIÓN: ****

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra