“«Tranquilo»”, de Frank Caudett

«Tranquilo»; por Frank Caudett [Francisco Caudett Yarza]; ilustración de la cubierta: sin datos. Barcelona: Editorial Bruguera, abril 1983. Colección: Kansas; nº 1298.

  • Materias: Oeste crepuscular – ovejas – Unión Ganadera de Nevada.

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Es este un bolsilibro especial, con un controvertido personaje, con una personalidad muy fuerte que impregna todo el relato, todo el recorrido del texto: “Tranquilo” Pernell Landon. Un hombre distinto. Así es como comienza esta historia. Y sí, este bolsioeste es my particular. Tenemos a un pistolero a sueldo, un gun-man, que se nos presenta bajo un prisma de perenne tristeza en su rostro con unos insondables ojos negros, quien, en su primera acción, despacha a un tahúr después de una partida de póker repleta de trampas al descubrir nuestro tranquilo las argucias del pillo. Plomo para su cuerpo, en defensa propia, con asombrosa habilidad en el manejo de sus revólveres. Al terminar este litigio se encuentra con Rock Rumble, uno de esos vejetes inmortales que, por lo visto, también abundaban en el viejo Oeste. El vejete implora el regreso de “Tranquilo” a Woolvalley, en Nevada, el valle de la lana, pues de esa materia prima procedente de las lanudas ovejas de esos contornos vive la mayoría de habitantes del valle, ahora en condiciones paupérrimas, reducidos, casi tiranizados por un monopolio impuesto por la Unión Ganadera de Nevada.

Resulta que, nuestro “Tranquilo” es oriundo de ese valle y que, en su momento, hace ya once años, fue vilipendiado y expulsado del valle, de su propia tierra por sus mismos vecinos, por un lío de faldas, y le hicieron convertirse en lo que es un duro gun-man, siempre con la tristeza en el rostro. Nuestro hombre no piensa regresar al valle de la lana bajo ningún concepto, pero finalmente le mueve el corazón y hacia allá que va, encontrándose con un desolador panorama, amén de acudir a juicio contra un ilustre vecino al que juzga su propio hermano, formado juez con todo el sacrificio de este hermano, ahora condenado por su hermano al destierro. Este juez, influenciado por su pérfida amante, a la sazón, hija del Presidente de la Unión Ganadera de Nevada, cuyo único fin y afán es el monopolio de todo el valle, como dijimos antes.

A la salida de ese juicio se precipitan los acontecimientos y es asesinado en la calle el condenado al destierro. El asesino dura poco en este mundo porque “Tranquilo” ya le ha despachado, con su eterna tristeza a cuestas, con ganas de apretar el gatillo. Se descubre que era un asesino a sueldo por un truco con billetes muy ingenioso y que sólo podrá usted saber si se lee este bolsilibro.

“Tranquilo”, cada vez más afinado, reparte su plomo por doquiera atente contra su persona o los habitantes nobles de su valle. Se autoproclama sheriff, después de mandar a su antecesor a la Venta del Nabo. Apacigua viejas rencillas con esa ahora viuda que le llevó a la perdición. Devuelve el valor y las ganas de vivir a los habitantes del valle de las ovejas.

Y siempre, siempre una chica guapísima, bella, con ojos violáceos esta vez, e hija también a la sazón de aquel infortunado hermano del juez, que también sale algo malparado de esta historia.

Bolsi crepuscular con personajes muy bien definidos, malos y buenos, muy descriptivo en sus textos. Tanto que pareces estar oliendo a oveja cuando lo lees. Mantiene su nivel todo el tiempo, nunca defrauda. Buen escrito con personajes con poso. Me ha gustado mucho, si. Es Oeste puro, si. ¿Qué pasa? Jejeje.

Andrés Ramón Pérez Blanco

“Terror en el Lago Negro”, de Joseph Berna

Terror en el Lago Negro; por Joseph Berna [José Luis Bernabéu López]; ilustración de la cubierta: Luis Almazán. Barcelona: Editorial bruguera, octubre 1980. Colección: Selección Terror; nº 398.

Materias: criatura del lago – crímenes bestiales – mad doctor

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Idílico comienzo. Parejita de turno que se va de acampada el fin de semana al Lago Negro. Llega el turno de montar la tienda de campaña y con ello los primeros escarceos. Al final el chico se baña en el Lago Negro. La chica responde al nombre de Sandy Bellows y en su baño descubre que “algo” tira de ella. Asustada, abandona el agua. Chico haciéndose el valiente se mete en el Lago Negro y ya no sale de e agua. “Algo” ha tirado de él y lo ha ahogado. Chico se llamaba Francis Dubkin, porque como os imagináis ya es fiambre a estas alturas del cuento.

En su huida Sandy Bellows se encuentra con Bert Rialson, apuesto periodista de sucesos, quien tiene una novia rubia y, como siempre, despampanante, que se quiere casar pronto con él, y que se llama Vanessa Helfin. Sandy le transmite a Bert su inquietud por la desaparición de Francis y ambos acuden a la policía, con el teniente Magnusson al frente, que ordena dragar el Lago para encontrar el cuerpo del infortunado Francis Dubkin. Pero antes de esto se desata la sangría en dos infortunados agentes de la ley, quienes descubren un horroroso ser, medio hombre medio pez, emergiendo del Lago Negro.

Nuestro monstruo sigue con sus travesuras y se carga a unos cuantos hombres rana más. Sigue la orgía de sangre. El desaliento derrumba a nuestros protagonistas, amén de la aparición de los celos femeninos por el apuesto plumilla. A punto están de agarrarse de los pelos cuando este joven periodista recuerda que cerca de allí vive un científico al que entrevistó hace tiempo a fin de poder pedirle información sobre ese monstruo al que todos ya han visto. El científico responde al nombre de Eward Morley, profesor Morley para nosotros a partir de ahora. El profesor Morley está como las maracas de Machín, un particular doctor Frankenstein al estilo de nuestro más osado y desvergonzado escritor…

Ahí lo dejo, amigos. Para que descubráis qué pasa ya sabéis que hay que hacerse con un ejemplar, que en el caso de Berna no es muy complicado, pero sí es arduo trabajito, y a disfrutar de Berna en su registro terrorífico. Me estoy empapando de Berna y esta es una reseña al azar de todo lo que estoy leyendo de él. ¿Qué digo leyendo? Disfrutando, riendo y divirtiéndome con él siempre.

Honor y gloria a Joseph Berna.

Andrés Ramón Pérez Blanco

“Más rápido es el Colt”, de Marcial Lafuente Estefanía

Más rápido es el Colt; por Marcial Lafuente Estefanía. Barcelona: Editorial Bruguera, 19. Colección: Bravo Oeste; nº 463.

  • Edición original: 1953.
  • Reediciones: Barcelona: Ed. B, 1991. Colección: Búfalo; nº 90.
  • Materias: pistoleros – ganaderos – robo de ganado.

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Dentro del mundo del bolsilibro no cabe duda de que los autores más populares son Corín Tellado y Marcial Lafuente Estefanía. Incluso entre la gente que jamás ha leído una de estas publicaciones estos dos nombres son conocidos. Referente a Estefanía (1903-1984), es sin duda el más vendido, con millones de ejemplares en España e Hispanoamérica. Se calcula que escribió unas 2.600 novelas del oeste, si bien desde 1958 sus hijos Francisco María y Federico María escribieron igualmente, y publicaron bajo el nombre del padre; y, cuando Federico murió, su también hijo Federico lo reemplazó. Es difícil saber a partir de 1958, pues, quién verdaderamente escribió las novelas, pero habiendo sido escrita la presente en 1953 y luego reeditada en varias ocasiones, en este caso al menos tenemos la seguridad de que el autor fue Marcial.

Por otro lado se da la curiosa circunstancia de que, siendo Estefanía de los autores más publicados y leídos dentro de la literatura popular española del oeste -incluso hoy día es posible hallar obras suyas en los quioscos, siendo el único autor que en el presente se edita/reedita-, de todos los conocidos que tengo amantes del universo del bolsilibro, no conozco a absolutamente nadie a quien le guste este autor.

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Así pues, necesario era abordarlo para hacer constancia en estas páginas de su obra, siquiera sea de una forma mínima, por lo cual como representante de su bibliografía la presente es una muestra nimia, e ignoro si esta novela, elegida al azar, es un ejemplar característico de su calidad media, o bien es inferior o superior a la norma. Qué se le va a hacer; al menos, una aproximación es.

La historia de Más rápido es el Colt comienza con la llegada de nuestro héroe, Marlon, a una pequeña población, donde se enzarza en una discusión con unos ganaderos, pelea con el más rudo del grupo y lo abate, consiguiendo de paso ganar una buena apuesta. Marlon sigue la senda, en busca de un amigo con el que perdió contacto, y lo localiza en Amarillo, donde se topa de nuevo con esos vaqueros, así como con el sheriff corrupto del lugar.

Lo más llamativo de la novela es la ingente cantidad de diálogos que posee, saturados, verborreicos y cargados de una retórica muy forzada, poco natural. Añadamos, por otro lado, una carencia de habilidad para acabar los capítulos de un modo climático. También cabe decir que los personajes en su totalidad, sean de uno u otro bando, e incluido el protagonista, son todos unos fanfarrones, de carácter infantil y que discuten por cualquier cosa. Un concepto del western de lo más trasnochado, no ya hoy en día, sino inclusive en 1953, cuando se escribió esta novela. En cine había comenzado esa época gloriosa donde el western se había “psicologizado” y teníamos las complejas películas de Anthony Mann o Delmer Daves. Esta novela sigue anclada en el período de los años treinta, cuando imperaban las torponas películas de serie B de John Wayne dirigidas por realizadores mediocres como Robert N. Bradbury, con acciones elementales y personajes de perfil plano.

Todo ello, imbricado dentro de una trama de cuatreros de una ingenuidad pasmosa, de una escritura digna de un niño de diez años, torpe, maníquea, absurda y, sobre todo, aburrida, muy aburrida. Cuesta un esfuerzo bárbaro leerse el bolsilibro en su integridad.

Carlos Díaz Maroto

 

“Detective privado, siglo XXIII”, de Alan Parker

Detective privado, siglo XXIII; por Alan Parker [Carlos Echeverría Alonso]; ilustración de la cubierta, Salvador Fabá. Barcelona: Ed. Ceres, febrero 1983. Colección: Héroes del Espacio; nº 146.

  • Materias: sociedades futuras – criogenización  – extraterrestres

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Como puede apreciarse por la ficha técnica, bajo el nombre de Alan Parker -el del director de El expreso de medianoche y El corazón del ángel-, se oculta en realidad Carlos Echeverría Alonso (1936-…), quien, a primeros de los ochenta, tuvo una amplia presencia dentro de la editorial Ceres, por medio de esta colección y otras de deportes, bélicas, etc., así como después para Fórum, cuando tímidamente se lanzó esta editorial al mundo del bolsilibro, con la mítica colección de terror Thanatos u otras; también utilizó el seudónimo de John Oxford para la colección Los Vagabundos del Espacio de Producciones Editoriales. E igualmente es guionista de comics, habiendo escrito para Cimoc, por ejemplo.

Esta es la primera novela que leo de él, y el arranque no puede ser más turbador, con una familia del siglo XXIII que hace el amor frente a sus hijos, si bien algo cohibidos, y el marido clama que la mujer solo sirve para la cocina y la cama; en esa sociedad, los hombres suelen tener amantes, pero a las mujeres no les está permitido, y el protagonista cataloga a su amante de “golfa”.

En ese contexto, en una cueva es hallada una pareja congelada desde el siglo XX; él es detective, y ella su secretaria y esposa. Una vez descongelados intentan aclimatarse a ese nuevo entorno, pese a que la sociedad está inmersa en una semi-dictadura donde no existen las libertades individuales y todo está excesivamente burocratizado. La Tierra ha contactado con otros tres planetas habitados del Sistema Solar, llamados Neutrón, Simca y Gorgos [!]. El último de ellos está habitados por señores muy malos, que intentarán secuestrar a los descongelados para informarse de cómo era la sociedad terrestre del siglo XX, algo que les preocupa enormemente, aunque el autor no llegue a explicar los motivos, pero tiene algo que ver con sus intentos de conquista.

Existen algunos detalles interesantes a lo largo de la historia, como ese contexto social en que se desenvuelve todo. Sin embargo, una vez planteado el autor no se ocupa en desarrollarlo: existe como telón de fondo, y punto. Así, la primera mitad consiste en plantear lo referido sin el menor sentido de la elipsis, dilatando incidentes superficiales y sin entrar en el meollo de muchos elementos atractivos que surgen y se abandonan. La segunda mitad ofrece, al fin, al referido detective investigando, y todo solucionándose con una facilidad pasmosa.

La novela es sencillita, muy sencillita. El estilo literario no ofrece grandes alharacas, los personajes son de una ingenuidad infantil y la trama no se aprovecha a fondo, como se ha dicho. Queda un entretenimiento elemental, funcional, para quien no exija nada excesivamente complejo, acaso una novelita para leer en la playa, sin más.

Carlos Díaz Maroto

“Cofradía de asesinos”, de A. Thorkent

Cofradía de asesinos, por A. Thorkent [Ángel Torres Quesada]; ilustración de cubierta, Miguel García. Barcelona: Ediciones Ceres, septiembre 1982. Colección: Héroes del Espacio; nº 128.

Títulos de la serie Cofrade:

  • Cofradía de asesinos.
  • Enemigo de la Cofradía. Bruguera, sept. 1983; Héroes del Espacio; 176.
  • El hacedor de mundos. Fórum, ene. 1985; Galaxia 2000; 7.
  • La dama de plata. Júcar, jul. 1991; Etiqueta Futura; 23.
  • Mundo de leyendas. Alfa Erídani, 2010; Erídano; 8.

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Nada más publicarse, en 1991, leí la novela La dama de plata, que Ángel Torres Quesada nos ofreció en la colección Etiqueta Futura, de Ediciones Júcar. Quedé más que satisfecho, porque me pareció una de las novelas de estructura más compleja que el autor gaditano había escrito hasta aquel momento, sin perder por eso su frescura narrativa. No sabía entonces que en realidad era la prolongación de una breve serie compuesta por otros tres títulos, publicados en el formato de bolsilibros con su seudónimo más habitual. El primero de ellos, Cofradía de asesinos, había aparecido nueve años antes.

Cuando se dispone a pasar un rato relajante en un Módulo Psíquico, el Inspector Mayor Joron Yukai recibe una llamada de su áspero subordinado para informarle que Alone Starsilver ha desembarcado en la Tierra. ¿Quién es este personaje que pone en guardia al inspector de inmediato? Nada menos que el mejor agente de la Cofradía, una enigmática organización que ofrece sus servicios para la ejecución de asesinatos. Legal en muchos planetas ajenos a la férula de la Tierra, cría a sus miembros en probetas y los entrena desde la infancia para convertirlos en el arma humana definitiva. Eso bastaría para atraer la atención del alto oficial, pero hay algo más… El Inspector Yukai nunca ha podido desprenderse de la vergüenza por haber utilizado él mismo los servicios de Starsilver para un asesinato con razones políticas. Ante la habilidad del agente de la Cofradía, Yukai sospecha al instante que, si su llegada ha sido detectada, es solo porque Starsilver desea que su presencia se conozca. Que Starsilver quiere que Yukai emprenda su caza.

Cofradía de asesinos tiene un argumento brillante que engancha al lector desde el primer capítulo. Con ausencia de romance y subtramas que diluyan la intensidad de su única línea narrativa, la intriga consigue mantenerse hasta el desenlace, cuando conocemos, al fin, cuál es la misión que ha traído a nuestro planeta a tan letal asesino, el enigma más seductor de la novela. Y no falta el  giro sorprendente, después de que el autor nos mostrara lo justo, amagara y escondiera información, sin ser engañoso. Podríamos considerar esta historia la versión en clave de ciencia ficción de Chacal, de Frederick Forsyth, anterior en una década, aunque el concepto de la Cofrafía, su funcionamiento y su particular ética resultan tan atractivos que los puntos en común no le restan interés.

Uno de sus méritos es que no se limita al mero western espacial, donde el vaquero/cosmonauta arriba a territorio inexplorado, encuentra una tribu de indios/alienígenas y, tras unos cuantos tiros, se lleva consigo a la chica, mientras suenan campanadas de boda. Estamos, más bien, ante un thriller narrado desde dos puntos de vista que se van alternando: el del cazador y el de la presa. La novela rebosa conceptos propios y exclusivos de la ciencia ficción. Uno de los más interesantes es Rey David, una inteligencia artificial con forma de pequeña pirámide que establece una relación simbiótica con su usuario. Tampoco el protagonista positivo —Starsilver reclama tantas páginas como el inspector que le persigue— es el aguerrido galán frecuente en la novela popular: con una leve cojera y apenas vida privada y amistades, se parece más a un alto funcionario, aunque se ocupe de asuntos relativos a inteligencia y seguridad, y no posee otro glamour que su eficacia.

Más conocido por su saga de El Orden Estelar, la serie de la Cofradía no desmerece entre las mejores obras de A. Thorkent. Incluso estoy dispuesto a confesar una especial predilección por ella. Si matar debe considerarse un arte, como nos decía De Quincey, que disfrute con las hazañas de sus más refinados practicantes no se me puede reprochar.

Armando Boix

“Lo que ocurrió… ¡mañana!”, de Curtis Garland

“Lo que ocurrió… ¡mañana!”; por Curtis Garland [Juan Gallardo Muñoz]; ilustración de la cubierta, Salvador Fabá. Barcelona: Ed. Bruguera, 1975. Colección: La Conquista del Espacio; nº 234.

  • Materias: Viajes espaciales – Universos paralelos – Ucronía – Distopía.

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Cuando una expedición formada por dos astronautas, Jerry Stark y Roy Bellamy, retorna a la Tierra, tras la búsqueda infructuosa de la nave Centauro, perdida en una misión rutinaria, el horror se adueña de los tripulantes. Todo parece normal para los protagonistas hasta que aterrizan en el cosmódromo y comprueban, alarmados, que todas las banderas que ondean en los edificios de la NASA están decoradas con cruces gamadas. Y su terror alcanza una nueva cota cuando por los altavoces del control de mandos alguien les da la bienvenida al Cuarto Reich, liderado por el nuevo führer Alfred von Kaiser.

Con un argumento memorable –y totalmente cinematográfico– Curtis Garland nos ofrece una de sus cinco mejores novelas (junto a –en mi opinión– Alquimia 3000, La metrópolis, Largo viaje hacia la nada y Muñecas mecánicas) en la colección LCDE.

La intriga es absoluta durante toda la narración: los protagonistas creerán que durante su viaje una torsión del espacio-tiempo –sin percatarse han estado fuera del planeta dieciocho años– les ha devuelto al futuro de la Tierra, donde un nuevo orden nazi gobierna la sociedad, aniquilando a los opositores. Pero extraños indicios presagian que algo más increíble –y enloquecedor– ha sucedido. Pero para conocerlo hay que sumergirse en la apasionante lectura de esta novela.

La trama –absorbente– se centra en la lucha de los insurrectos, que habitan en el subsuelo, contra el orden establecido, ayudados por el comandante Stark, mientras este trata de averiguar lo acontecido durante su viaje y el porqué del actual régimen político.

Se nos presenta, pues, una obra con personajes de complejidad psicológica y ambientada en un espacio y tiempo narrativos siniestros y sobrecogedores. No hay desfallecimientos ni fisuras en el tono ni en la estructura de lo relatado y el estilo es de gran pulcritud, con matices crepusculares y grises que remarcan el cariz doloroso del contenido.

La crítica a los totalitarismos (en este caso al fascismo) es esclarecedora y resulta raro que la censura (recordemos que está publicada en febrero de 1975) no tomase medidas e incluso alguna represalia: aunque el autor no lo pretendiese –estoy casi seguro de ello–, la materia de la ficción podría poseer para muchos lectores un carácter casi simbólico, ilustrando lo que supuso la posguerra española para todos aquellos que la clase dirigente denominaba “perdedores”.

Aquí tenemos, sin duda, una obra maestra de la ciencia ficción española que nada tiene que envidiar a cualquier relato angloamericano de corte clásico, y que todos deberían disfrutar.

En mi calificación del 1 al 5 la puntúo con un 5.

Luis Ángel Lobato

Cómo Francisco Javier Miguel Gómez llegó a ser Lem Ryan

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La entrada de este autor en el mundo de los bolsilibros fue muy precoz, y de la mano de Enrique Martínez Fariñas (también autor de bolsilibros, con nombres como Irving Smutty, Lucky Marty o Elliot Dooley).

Con solo quince años, un jovencísimo Francisco Javier Miguel Gómez se personó en varias editoriales con una novela de 150 folios, con temática de ciencia ficción.

Entre las editoriales se presentó en Bruguera y, sin saber muy bien qué hacer con un chaval como ese, le enviaron a hablar con Fariñas, quien en esos momentos era el encargado de las colecciones de bolsilibros de la editorial Ceres. Esta editorial era una filial de Bruguera, la cual fue creada para poder editar entre otras cosas, novelas verdes, muy típicas en los años posteriores a la Transición, entre el régimen anterior y la democracia. Para Editorial Bruguera uno de sus pilares eran los libros y tebeos para niños y jóvenes, y pensaron que si incluían novelas eróticas decaería su prestigio y a la vez las ventas.

De esta forma crearon Editorial Ceres, la cual disponía de varias colecciones, entre ellas “Héroes del Espacio”, una colección paralela a “La conquista del espacio”, que al final pasó a ser editada por Bruguera, al cierre de Ceres, siguiendo la numeración de ésta.

Como íbamos diciendo, el jovencísimo autor fue llevado ante Fariñas. Tras decirle que la iba a leer y darle unos consejos prácticos, y sugerirle que la retocara y que eliminase algunas páginas, al final le editó la novela. Fue la que llevó el título …Y ella le avisó (Colección Héroes del espacio, 123, Editorial Ceres).

Transcurridos dos años de este suceso este autor entró en nómina con Bruguera.

Datos extraídos del libro Historias de la novela popular de Angerues Ángel Rodríguez Sánchez. (Inédito).

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BIBLIOGRAFIA DE BOLSILIBROS DE LEM RYAN

  • … Y ella le avisó. Ediciones Ceres, agosto de 1982. Colección Héroes del Espacio, 123.
  • Vidas sin fin. Ediciones Ceres, noviembre de 1982. Colección Héroes del Espacio, 133.
  • Manos vacías. Ediciones Ceres, enero de 1983. Colección Doble Juego, 44.
  • La muerte es de metal. Ediciones Ceres, marzo de 1983. Colección Héroes del Espacio, 154.
  • La espada de Katham. Editorial Bruguera, mayo de 1983. Colección Héroes del Espacio, 161. Reeditada en el volumen La leyenda de Katham, de Ed. Dlorean, marzo 2014. Colección Ciudadela, s/n.
  • El ojo de Ukhlan. Editorial Bruguera, junio de 1983. Colección Héroes del Espacio, 165.
  • La mordedura de la serpiente. Editorial Bruguera, abril de 1983. Colección Doble Juego, 53.
  • Llámame muerte. Editorial Bruguera, 1983. Colección Kansas, 1305.
  • Historia de un crack. Editorial Bruguera, mayo de 1983. Colección Doble Juego, 58.
  • El león negro. Editorial Bruguera, junio de 1983. Colección Tam Tam, 52.
  • Cazadores de vampiros. Editorial Bruguera, marzo de 1983. Colección California, 1400.
  • La lesión. Editorial Bruguera, junio de 1983. Colección Doble Juego, 62.
  • Las zarpas de un gato. Editorial Bruguera, julio de 1983. Colección Doble Juego, 67.
  • La nave maldita. Editorial Bruguera, agosto de 1983. Colección Héroes del Espacio, 170.
  • La isla de la muerte. Editorial Bruguera, agosto de 1983. Colección Héroes Tam Tam, 61.
  • Espada y brujería. Editorial Bruguera, septiembre de 1983. Colección Héroes del Espacio, 175. Reeditada en el volumen La leyenda de Katham, de Ed. Dlorean, marzo 2014. Colección Ciudadela, s/n.
  • La criatura de la luna. Editorial Bruguera, octubre de 1983. Colección Conquista del Espacio, 687.

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  • Touché. Editorial Bruguera, agosto de 1983. Colección Doble Juego, 70.
  • El asesino del césped. Editorial Bruguera, septiembre de 1983. Colección Doble Juego, 77.
  • La senda de la espada. Editorial Bruguera, octubre de 1983. Colección Doble Juego, 83.
  • Cuando los dioses mueran. Editorial Bruguera, enero de 1984. Colección Héroes del Espacio, 192.
  • Peor que morir. Editorial Bruguera, enero de 1984. Colección Héroes del Espacio, 204.
  • La torre de piedra. Editorial Bruguera, septiembre de 1984. Colección Héroes del Espacio, 215. Reeditada en el volumen La leyenda de Katham, de Ed. Dlorean, marzo 2014. Colección Ciudadela, s/n.
  • Sangre bajo la luna. Editorial Bruguera, octubre de 1984. Colección Selección Terror, 587.
  • Sombras del caos. Editorial Bruguera, octubre de 1984. Colección Héroes del Espacio, 213. Reeditada, corregida, en 2012 en la revista Delirio nº 9 de editorial La Biblioteca del Laberinto.
  • El coloso dormido. Editorial Bruguera, octubre de 1984. Colección Héroes del Espacio, 215. Reeditada en el volumen La leyenda de Katham, de Ed. Dlorean, marzo 2014. Colección Ciudadela, s/n.
  • Frío en el alma. Editorial Bruguera, octubre de 1984. Colección Punto Rojo, 1158.
  • El Señor de Graark. Editorial Bruguera, febrero de 1985. Colección Héroes del Espacio, 234.
  • Violencia en las venas. Editorial Bruguera, febrero de 1985. Colección Bisonte Serie Azul, 720.
  • El cometa sin rumbo. Editorial Bruguera, marzo de 1986. Colección Basureros del Espacio, 4.

Angerues – Ángel Rodríguez Sánchez, miembro de TERBI Y ACHAB