“Un cerebro de ida y vuelta”, de Glenn Parrish

  • Un cerebro de ida y vuelta; por Glenn Parrish [Luis García Lecha]; ilustración de la portada, M. García. Barcelona: Bruguera, noviembre de 1980. Colección: La conquista del espacio; nº 536.
  • Materia: científico loco – humanos mutados – animales mutados – política ficción.

44953950

Como guionista y escritor, os puedo asegurar que lo más complicado es generar una idea que merezca la pena plasmar en papel o ser llevada a la pantalla. Una vez que la tienes, el resto no es tan difícil. Se trabaja con unos códigos establecidos y se intenta crear un estilo propio, que no siempre se consigue. Pero cuando a lo largo de tu vida escribes dos mil historias (seiscientas de ellas de ciencia ficción), encontrar esa idea maravillosa que te dé fama y prestigio pasa a un segundo plano. Se trata simplemente de introducir gasolina en el depósito y correr para llegar a tiempo a la fecha exigida por la editorial.

Esto fue más o menos lo que debió ocurrirle al autor. La idea de trasplantar un cerebro humano a un simio gigante le debió parecer tan buena como cualquier otra. A partir de aquí, el desarrollo es tan surrealista que termina siendo divertido y entretenido. Misión cumplida.

El lector agradece que no haya apenas preámbulo. En la primera página, el protagonista, Krottyn, un vagabundo que rebusca comida en unos contenedores, es apuñalado y aparentemente asesinado. Cuando despierta, descubre que todo ha sido una farsa orquestada por un científico, Florenz, y su bella ayudante, Roxelia, y que le han trasplantado el cerebro al cuerpo de un enorme simio. ¿El motivo? Algo tan peregrino como el encargo de escalar una torre de setecientos metros en Frecqul, capital del planeta Irmgod para robar el contenido de una caja fuerte que contiene algo vital para la lucha política del lugar. Para dar mayor credibilidad a la historia, y también por conveniencia argumental, el protagonista vive en el cuerpo de un simio autóctono del planeta, mucho más desarrollado que los de la Tierra.

Krottyn, convertido en el simio Frogo, y Roxelia, viajan a Irmgod camuflados como artistas callejeros. Impagable la escena en que el mono toca la guitarra y ella baila. En un momento dado, Frogo traba conocimiento y amistad con otros monos del planeta. Por momentos, la historia amenaza con convertirse en un remake de La Conquista del Planeta de los Simios. Sin embargo, rápidamente volvemos a las conspiraciones políticas, en las que el protagonista está a punto de morir una y otra vez.

Al final, como suele ocurrir, los buenos no son buenos y los malos no eran tan malos. Frogo desbarata todos los planes siniestros y la estabilidad vuelve al planeta. ¿Y él? ¿Recuperará su cuerpo humano? Bueno, amigos, el título en sí ya es un spoiler…

Javier Muñoz

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s