“Miserere por mí”, por Curtis Garland

  • Miserere por mí; por Curtis Garland [Juan Gallardo Muñoz]; ilustración de la cubierta, Alberto Pujolar. Barcelona: Ed. Bruguera, septiembre 1978. Colección: Selección Terror; nº 288.
  • Materia: terror victoriano

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Warren Asley, joven norteamericano recién llegado a Inglaterra para visitar a su prometida, se verá acosado por un horror satánico tras pasar una noche tormentosa, junto a una joven casada, en un monasterio maldito…

Tras una cita de “El miserere” de Bécquer, toda una declaración de intenciones, comienza esta narración homenaje tanto a nuestro autor como al cine de la productora Hammer, de la cual podría pasar por uno de sus films. Narrado con buen oficio y brío, con toda la experiencia ya acumulada en ese formato de bolsilibro, Garland logra otra pequeña gran obra de terror,  en medio de su bien amada época victoriana, con unos personajes creíbles dentro de las limitaciones del medio. Altamente recomendable.

Me es difícil ser objetivo ante el que fue mi primer contacto con el bolsilibro de terror y con el autor que pronto se convirtió en uno de mis favoritos. Solo añadir que, gracias a él, accedí a todo ese universo bolsilibrero y a los grandes autores de la literatura fantástica. Espero que os guste tanto como a mí mismo.

Abel Pérez

“Una noche de veinte mil años”, de Iván Guevara

  • Una noche de veinte mil años; por Iván Guevara; ilustración de la cubierta, Sergio Castro; ilustraciones interiores, Txiki González. Barcelona: Edición del autor, septiembre 2015. Colección: Bolsilibros Genteovejuna, ciencia ficción; nº 1.
  • Materias: evolución tecnológica – invasión extraterrestre.

Una noche Portada

¿Qué es un bolsilibro? El lector habitual de este blog lo sabe; todo lo que se ha analizado hasta este momento eran bolsilibros. Estos aparecieron en un entorno social, industrial y cultural muy concretos. Si estos ingredientes desaparecen, lo que aparece ¿ya no es bolsilibro? No creo. El formato y la extensión del presente (96 páginas) son iguales y, sobre todo, el espíritu aplicado a la creación de este volumen es similar (aunque, sospecho, el autor se habrá tomado más tiempo en redactarlo que quienes publicaron en tiempos este tipo de obras, y habrá hecho correcciones que los antiguos escritores no tuvieron tiempo de pergeñar).

Sea como fuere, el resultado es un bolsilibro en el aspecto de apariencia y fondo, con una historia atractiva, que a la mitad deriva en otra, consecuencia de la previa, y bien hilvanadas. Esa primera parte está más en contacto con nuevas vías narrativas de la ciencia ficción, menos pulp y más hard, mientras que la segunda parte está más cercana al primero de los estilos, y además ofrece un homenaje directo y claro al clásico del género, dentro del arte cinematográfico, de La invasión de los ladrones de cuerpos.

 Aparecida mediante crowdfunding, ignoramos el éxito que habrá tenido, pero desde luego merece éxito, y esperamos que ello derive en más narraciones escritas por Iván Guevara, una pluma -u ordenador- que es de esperar, sin abandonar este tipo de publicaciones, se encare con ideas más extensas, pues demuestra tener buen ojo para las tramas, así como estilo. Quedamos a la espera.

Carlos Díaz Maroto

“Cementerio espacial” de Marcus Sidereo

  • Cementerio espacial; por Marcus Sidereo [María Victoria Rodoreda]; ilustración de la portada, Jorge Núñez. Barcelona: Editorial Bruguera; 1975. Colección: La Conquista del Espacio; nº 243.
  • Materias: viajes espaciales – búsqueda de planetas habitables – supervivencia.

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Una primera consideración: en la portada de la novela se lee el título de Cementerio especial. Es claro que se coló una errata al cambiar la letra “a” por la “e” en la palabra “espacial”, quedando impreso el término “especial”. En el lomo y en el interior de la novela ya sí aparece como Cementerio espacial.

Una nave espacial, de las muchas que han partido de un ya inhabitable planeta Tierra, en busca de mundos aptos, se topa con una especie de isla espacial, con atmosfera propia respirable y plena de vegetación: un auténtico paraíso. La tripulación comprueba que un extraño edificio se alza en medio del extenso bosque y que un ser humanoide se esconde en el interior de esa construcción: quizás el ser que ha creado ese vergel y que controla la pervivencia del mismo.

Tras una serie de dudas, la nave estelar desciendo al insólito asteroide y un grupo de expedicionarios se interna en la espesura hasta dar con la edificación y encontrar al misterioso ser que han visto, desde la altura, refugiarse en él. Uno a uno, la mayoría de los exploradores espaciales van desapareciendo, sin dejar ningún rastro y sin que se sepa, realmente, cómo. Los protagonistas principales de la historia se encargarán de desvelar el –en verdad– atroz misterio.

Cuando a Marcus Sidereo le salen bien las cosas –como es el caso– nos ofrece páginas memorables cargadas de tensión. En esta narración que nos ocupa se nos muestra una desasosegante narración donde la base de la misma es el desconcierto de los supervivientes ante unos hechos inexplicables: el enigma de la presencia de aquel extraño islote espacial, la desaparición paulatina de los tripulantes, las consabidas discordias tratando de imponer diferentes soluciones al confuso incidente y la angustia que todo ello provoca tanto en los personajes como en los lectores.

Avanzada su segunda parte, cuando el terrorífico enigma ya ha sido revelado, el pulso de la narración se vuelve frenético, y la trama se nos cuenta con una especie de montaje de dos acciones paralelas: una dentro del edificio, con la lucha del protagonista con un individuo enloquecido con el fin de salvar a su amada, y otra fuera de la fortificación, donde el resto de los navegantes intentan penetrar en aquella fortaleza. Pero evito los detalles para no desmoronar esta sugestiva lectura.

Mezcla de ciencia ficción y de vívido terror, Cementerio espacial, con un argumento bastante original, personajes humanizados y un brillante ritmo narrativo, nos ofrece una muestra de lo mejor que ha salido de la imaginación de Marcus Sidereo.

En mi calificación del 1 al 5 la puntúo con un 4.

Luis Ángel Lobato

“Gatos asesinos”, de Joseph Berna

  • Gatos asesinos, por Joseph Berna [José Luis Bernabeu]; ilustración de la cubierta, M. García. Barcelona: Editorial Bruguera, marzo 1981. Colección: Punto Rojo; nº 987.
  • Reedición: Barcelona, Ediciones B, enero 1995. Colección: Servicio Secreto; nº ?.
  • Género: policíaco – terror.
  • Materia: psycho-killer – animales en rebeldía.

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La literatura de bolsillo siempre fue vilipendiada por aquellos críticos que nunca entendieron que debe haber un hueco para el simple esparcimiento o la sana diversión. No siempre le apetece a uno leer a Flaubert o a Kafka. Y de todos los autores vilipendiados por dedicarse a cubrir este hueco en nuestras vidas, el más vilipendiado, sin lugar a dudas, es Joseph Berna.

El estilo de Joseph Berna siempre se ha calificado como inimitable, por la exagerada utilización del punto y aparte. Sin embargo, no sabemos si, consciente o inconscientemente, el autor imita a su vez a muchos autores franceses del siglo XIX. En aquella época, se empezaron a publicar folletines en los periódicos, y a los escritores se les pagaba por línea escrita. Así que muchos de ellos comenzaron a usar frases muy breves y diálogos rápidos, para poder llenar el mayor número de líneas con el menor esfuerzo posible. Incluso Alexandre Dumas padre lo hizo de vez en cuando.

Obviamente, no es mi intención comparar a Joseph Berna con Dumas, pero sí al menos justificarle en ese aspecto. El folletín del siglo XIX se transformó en la literatura de bolsillo del siglo XX. Popular, asequible y de consumo rápido. Y entre todos los autores, Berna fue el más rápido de todos, pues sus novelas se suelen leer en menos de una hora y con una sonrisa en los labios. Porque donde sí es inimitable es en esa orgía descriptiva marca de la casa, pues las féminas nunca usan bragas, sino pantaloncitos, los puñetazos son trallazos y los diminutivos y aumentativos campan a sus anchas sin rubor alguno.

En el caso que nos ocupa, Gatos asesinos, la trama es tan sencilla como delirante. Dos detectives privados sin suerte son contratados para cazar gatos y entregarlos en una siniestra mansión. Sin saberlo, están siendo utilizados por un maníaco desfigurado por un gato (Pirracas, para más señas), que se venga del género femenino sometiendo a prostitutas al mismo horror que vivió él pero aumentado, pues las mujeres son encerradas en una habitación con una multitud de gatos asesinos que las despedazan.

Como la historia no da para mucho, Berna se centra en las humorísticas aventuras y desventuras de los detectives para cazar los gatos. En ellas, salvan a una prostituta que está siendo víctima de una violación múltiple y conocen a una rubia dueña de un enorme perro (Leoncio, para más señas). Así que, al final, ambos quedan perfectamente emparejados y todos tan felices. ¿Y qué ocurre con el maníaco de los gatos? Bueno, os invito a que lo descubráis vosotros mismos…

Javier Muñoz

NOTA: Existe otro bolsilibro, Los gatos asesinos, escrito por Lou Carrigan. Su primera edición fue por parte de Rollán en 1967, en la colección Agente Federal FBI nº 64. Fue reeditado por Bruguera en La Huella nº 63, en 1976.

Ciencia Ficción, de Editorial Astri

Editorial Astri, S.A. apareció en Barcelona en 1985 con la intención de editar bolsilibros, si bien después, en 1987, también se lanzó a sacar cómic, sobre todo de carácter erótico, de procedencia italiana. Cerró en 1999.

La colección “Ciencia Ficción” –no se rompieron las meninges– comenzó en 1987 y duró hasta 1989, con un total de cuarenta números, todos ellos debidos a la pluma de Curtis Garland (Juan Gallardo Muñoz). Para el número 1 tuvieron la idea de contratar una novela inédita, pero todos los demás de la colección son reediciones de La Conquista del Espacio, de Bruguera. Muchas de las novelas están retituladas, pero parece más bien por pereza, olvidando comillas o comas. Algunos pocos títulos tuvieron otras reediciones, como se indica en las notas.

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Nº        TÍTULO PROCEDENCIA
1 Excalibur de Andrómeda Inédita
2 Asesino cósmico LCdE 126 (ene 1973)
3 Alquimia 3000 LCdE 56 (sep 1971)
4 Soy… el último LCdE 115 (oct 1972)
5 Evasión del mundo del terror LCdE 147 (may 1973)
6 Saga de dragón LCdE 151 (jun 1973)
7 El 32 de diciembre LCdE 29 (1971)
8 Todos los rostros del pánico LCdE 145 (abr 1973)
9 La espada y los brujos LCdE 50 (jul 1971)
10 Yo Lázaro LCdE 22 (oct 1971) 1

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11 El sol de los dioses LCdE 73 (1972)
12 Pánico en el planeta “X” LCdE 387 (ene 1978)
13 Amazonas de las galaxias LCdE 431 (oct 1978)
14 El mundo del viento cósmico LCdE 467 (jul 1979)
15 Crimen en el siglo XXI LCdE 573 (ago 1981) 2
16 Cerebros cautivos LCdE 537 (nov 1980)
17 Ejecutores de Mundos S.A. LCdE 290 (mar 1976)
18 La noche de América agonizante LCdE 329 (nov 1976) 3
19 Nosotros los contaminados LCdE 206 (jul 1974) 4
20 Centuria – XXV LCdE 225 (dic 1974)

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21 Los dioses lloran sangre LCdE 256 (jul 1975)
22 Galaxias enemigas LCdE 397 (mar 1978)
23 “El hombre omega” LCdE 384 (dic 1977) 5
24 El único que volvió LCdE 395 (mar 1978)
25 Llegaron de Andrómeda LCdE 392 (feb 1978)
26 “Experimento Gamma” LCdE 414 (jul 1978)
27 Super Robot LCdE 444 (1978) 6
28 Criaturas artificiales LCdE 428 (oct 1978)
29 El horror llegó del mar LCdE 433 (oct 1978)
30 Cadáveres LCdE 451 (abr 1979) 7

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31 Metal candente LCdE 498 (1979)
32 Cartas del futuro LCdE 423 (sep 1978)
33 Cementerio cósmico LCdE 568 (jun 1981) 8
34 Asesino en las estrellas LCdE 603 (mar 1982) 9
35 Una mujer llamada “Eterna” LCdE 631 (sep 1982)
36 Samurai siglo XXI LCdE 683 (ago 1983) 10
37 El ojo de Dios LCdE 669 (jun 1983)
38 Esfinge cósmica LCdE 710 (abr 1984)
39 Las criaturas del vacío LCdE 644 (dic 1982)
40 Titanes de vida eterna LCdE 204 (jul 1974)

1 Publicado originalmente como Yo, Lázaro

2 Vuelto a editar en Ed. B, LCdE nº 27

3 Vuelto a editar en Morsa, Libros ilustrados nº 6

4 Publicado originalmente como Nosotros, los contaminados

5 Publicado originalmente como “Hombre Omega”

6 Publicado originalmente como ¡Super-robot!

7 Publicado originalmente como ¡Cadáveres!

8 Vuelto a editar en Ed. B, LCdE nº 21, y en Equipo Sirius, Transversal Ciencia Ficción (en digital), 2011

9 Vuelto a editar en Ed. B, LCdE nº 25

10 Publicado originalmente como Samurai, siglo XXI

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“La hija del vampiro”, de Silver Kane

  • La hija del vampiro; por Silver Kane [Francisco González Ledesma]; ilustración de la cubierta, Antonio Bernal. Barcelona: Bruguera, 1968. Colección: Punto Rojo; nº 337.
  • Reedición: La hija del vampiro. Barcelona: Victoria González Torralba, Editor, 2009. Colección: Terror; s/n.
  • Géneros: intriga – terror.
  • Materias: psycho-killer.

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Francisco González Ledesma, uséase, Silver Kane, es uno de los más reputados autores de bolsilibros debido a la circunstancia de haber sido el que más alto ha ascendido. González Ledesma nació en 1927, y Silver Kane nació en 1952. Con ese seudónimo, y con otros, publicó cerca de mil bolsilibros. Con su nombre real se presentó en 1984 al premio Planeta con la novela Crónica sentimental en rojo, ganándolo.

Como Silver Kane publicó gran cantidad de novelas del oeste, pero también fue activo en el género policial, aquel por el cual más tarde lograría prestigio. Y no olvidemos que el número 1 de la colección Selección Terror de Bruguera es una novela escrita por él. Aquí, Ledesma, o mejor dicho, Kane, fusiona el terror con el policial dentro de la peculiar colección Punto Rojo, que solía alternar las novelas policíacas con el suspense, el misterio y la intriga. Tenemos aquí las clásicas constantes de la literatura gótica, con muchacha asustadiza (mucho) que, en una terrible noche de tormenta, va a parar a un caserón lóbrego, donde nada más abrir la puerta se topa con un cadáver. También circula por allí un forastero misterioso con gabardina, que aparece y desaparece, y todo un equipo de cine, que está rodando una película de terror titulada La hija del vampiro, y que tiene la peculiaridad de que, cuando se retrasa, ha de pagar dinero al productor. Ah, y el policía escéptico ante lo que la muchacha le cuenta. Y un vecino del pueblo cercano salidorro. Y…

En realidad, nada tiene mucha coherencia, y es el clásico ejemplo de bolsilibro escrito de manera precipitada y sin prestar demasiada atención a la trama. De ese modo, son bastantes los instantes en que se narra algo y, pocas páginas después, otra situación contradice a la previa. Algunas carecen de trascendencia, como que la chica aparque el coche en una zona libre de barro y, poco después, se refiere que el vehículo está hundiéndose en el fango. Pero hay otros momentos cruciales, como uno que se refiere al asesino y su método de matar, que un descuido del autor supone un engaño manifiesto a la explicación final.

Es una lástima, porque en cuestión de atmósfera la novela tiene fuerza. Si hicieran una película de ella, el estilo y la estética ideales serían los de Mario Bava y su joya Seis mujeres para el asesino. Pero la trama descuidada, las contradicciones y los tiempos muertos terminan por hacer naufragar una novelita que podría haber deparado una grata diversión.

Carlos Díaz Maroto

 

 

“Noche de difuntos”, de Clark Carrados

  • Noche de difuntos; por Clark Carrados [Luis García Lecha]; ilustración de portada, Salvador Fabá. Barcelona: Ed. Bruguera, septiembre 1975. Colección: Selección Terror; nº 132.
  • Materia: crímenes.

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Luis García Lecha fue uno de los autores de bolsilibros más activos de su época, tanto con el seudónimo de Clark Carrados, el que utilizó siempre dentro de esta colección de terror, como en el previo de Louis G. Milk -“ingeniosa” traducción al inglés de su nombre auténtico, escurriendo el bulto con el “García”-, que utilizó sobre todo en la ciencia ficción.

Esta Noche de difuntos -que dispone de una espléndida portada de aspecto vampírico- ofrece la clásica historia a lo Diez negritos, con un grupo de herederos encerrado en una mansión, y que van siendo asesinados uno a uno a voluntad del muerto, un tal Hyram W. Koldicutt. Por lo demás, ofrece fallos de continuidad, como que, nada más empezar, en la cocina sean descubiertos dos cadáveres, y al poco solo se hable de uno; y, en general, el equívoco entre ciertos cadáveres, explicado al final, y muy traído por los pelos.

Tenemos a la clásica parejita, que desentona con el resto de los herederos, pues no merecen venganza alguna, y los demás son familiares desalmados que ansían la fortuna a heredar. Muy previsible, pues, aunque cierto tono de ironía entre los personajes resulta simpático, y el ritmo es imparable, resaltando lo gore de algunas de las muertes. Por lo demás, trivial, tramposa y excesivamente deudora de la obra de Agatha Christie, no solo con respecto a la citada más arriba, sino alguna otra que no citaré porque si no queda todo demasiado evidente. Del montón.

Carlos Díaz Maroto