“Gatos asesinos”, de Joseph Berna

  • Gatos asesinos, por Joseph Berna [José Luis Bernabeu]; ilustración de la cubierta, M. García. Barcelona: Editorial Bruguera, marzo 1981. Colección: Punto Rojo; nº 987.
  • Reedición: Barcelona, Ediciones B, enero 1995. Colección: Servicio Secreto; nº ?.
  • Género: policíaco – terror.
  • Materia: psycho-killer – animales en rebeldía.

gatos

La literatura de bolsillo siempre fue vilipendiada por aquellos críticos que nunca entendieron que debe haber un hueco para el simple esparcimiento o la sana diversión. No siempre le apetece a uno leer a Flaubert o a Kafka. Y de todos los autores vilipendiados por dedicarse a cubrir este hueco en nuestras vidas, el más vilipendiado, sin lugar a dudas, es Joseph Berna.

El estilo de Joseph Berna siempre se ha calificado como inimitable, por la exagerada utilización del punto y aparte. Sin embargo, no sabemos si, consciente o inconscientemente, el autor imita a su vez a muchos autores franceses del siglo XIX. En aquella época, se empezaron a publicar folletines en los periódicos, y a los escritores se les pagaba por línea escrita. Así que muchos de ellos comenzaron a usar frases muy breves y diálogos rápidos, para poder llenar el mayor número de líneas con el menor esfuerzo posible. Incluso Alexandre Dumas padre lo hizo de vez en cuando.

Obviamente, no es mi intención comparar a Joseph Berna con Dumas, pero sí al menos justificarle en ese aspecto. El folletín del siglo XIX se transformó en la literatura de bolsillo del siglo XX. Popular, asequible y de consumo rápido. Y entre todos los autores, Berna fue el más rápido de todos, pues sus novelas se suelen leer en menos de una hora y con una sonrisa en los labios. Porque donde sí es inimitable es en esa orgía descriptiva marca de la casa, pues las féminas nunca usan bragas, sino pantaloncitos, los puñetazos son trallazos y los diminutivos y aumentativos campan a sus anchas sin rubor alguno.

En el caso que nos ocupa, Gatos asesinos, la trama es tan sencilla como delirante. Dos detectives privados sin suerte son contratados para cazar gatos y entregarlos en una siniestra mansión. Sin saberlo, están siendo utilizados por un maníaco desfigurado por un gato (Pirracas, para más señas), que se venga del género femenino sometiendo a prostitutas al mismo horror que vivió él pero aumentado, pues las mujeres son encerradas en una habitación con una multitud de gatos asesinos que las despedazan.

Como la historia no da para mucho, Berna se centra en las humorísticas aventuras y desventuras de los detectives para cazar los gatos. En ellas, salvan a una prostituta que está siendo víctima de una violación múltiple y conocen a una rubia dueña de un enorme perro (Leoncio, para más señas). Así que, al final, ambos quedan perfectamente emparejados y todos tan felices. ¿Y qué ocurre con el maníaco de los gatos? Bueno, os invito a que lo descubráis vosotros mismos…

Javier Muñoz

NOTA: Existe otro bolsilibro, Los gatos asesinos, escrito por Lou Carrigan. Su primera edición fue por parte de Rollán en 1967, en la colección Agente Federal FBI nº 64. Fue reeditado por Bruguera en La Huella nº 63, en 1976.

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