“Dulce y amada Frankenstein”, de Silver Kane

  • Dulce y amada Frankenstein; por Silver Kane [Francisco González Ledesma]; ilustración de la cubierta, Miguel García. Barcelona: Ed. Bruguera, 1975. Colección: Selección Terror; nº 135.
  • Materias: Frankenstein – maníacos homicidas.

amada

Francisco González Ledesma, como todo el mundo sabe, es muy popular por su literatura policial, donde inclusive logró crédito con su nombre auténtico. Sin embargo, también fue muy activo en el western. E incluso el terror; no olvidemos que el nº 1 de la colección Selección Terror fue con una obra suya -como pronto veremos-. Sin embargo, en el género terrorífico no fue tan especialista, y su labor dentro de la temática fue meramente funcional. Una funcionalidad, en muchos momentos, efectiva, con oficio, lo cual no puede decirse del presente título, Dulce y amada Frankenstein, que es, sencillamente, todo un desastre.

De hecho, inclusive en un inicio pensé que, de algún modo, Bruguera había tenido una confusión al archivar el original una vez lo recibió, y lo adjudicó erróneamente a Silver Kane, siendo en realidad de Joseph Berna. Si lo comparo con Berna es porque coincide con él en la plasmación infantil y primaria de un erotismo simplón y machista, y la sobreabundancia de frases ultra-cortas con puntos y aparte. Sin embargo, aquí se descubre la profusión de un término al que González Ledesma estaba acostumbrado como es “bisbiseó”, por lo cual la autoría es inequívoca.

La trama es espantosa, y se halla estructurada en tres etapas diferentes que muy bien podrían formar parte de distintas novelas. Aunque en la primera tenemos un elemento de inquietud atractivo como es la supuesta presencia de un enorme muñeco de nieve en el horizonte que parece aproximarse a los personajes.

Tenemos un argumento centrado en la época actual, con los últimos miembros de la familia Frankenstein (tres hermosas muchachas), y el monstruo aún vivo. Da la impresión de que Kane no se ha leído jamás la novela de Mary Shelley, y toda la documentación la basa en las películas de la Universal, y confunde Suiza con Austria. A la mitad de la novela aparece el protagonista, que es policía, y la chica es apenas un personaje secundario con un par de secuencias. La trama es terrible, pero peor aún es el ramplón estilo literario, y da risa leer a los personajes mencionar al monstruo de Frankenstein. La novela ofrece los clásicos errores que representa escribir con la premura que se les exigía a los autores, así, en un momento, se menciona que lady Frankenstein carece de servidumbre y, un par de capítulos después, tiene cuatro sirvientes. El clímax es de lo más terrible, y la forma de cometer los crímenes es sencillamente increíble. Dulce y amada Frankenstein es, sin lugar a dudas, una de las peores creaciones de Silver Kane.

Carlos Díaz Maroto

 

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