“Cerca de Babilonia”, de Lou Carrigan

Cerca de Babilonia; por Lou Carrigan [Antonio Vera Muñoz]; ilustración de la cubierta, Cortiella. Barcelona: Ed. Ceres, 1982. Colección: Novela Ecsa – Tam Tam; nº 21.

  • Materia: descubrimientos arqueológicos – aventuras exóticas.

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Si bien en los años cincuenta algunas editoriales, dentro de su oferta de bolsilibros, incluían el ecléctico género de aventuras, este desapareció con el tiempo. En los años ochenta, sin duda por el éxito de las películas de Indiana Jones, el género reapareció tímidamente en el mercado, algo curioso habida cuenta del declive que ya por entonces experimentaba el formato. Esta novela del célebre Lou Carrigan es una de esas muestras, y la inspiración en el citado personaje de Spielberg y Lucas es evidente desde el principio, con un arqueólogo joven tan atraído por las piedras como por las muchachas turgentes y neumáticas.

Tenemos pues este arqueólogo, de apellido Copperfield, que es invitado a dirigir una expedición científica, cerca de Babilonia, con el fin de descubrir unas hipotéticas ruinas fabulosas. Lo acompaña un científico ancianito y salido, y una joven ayudante. La expedición está conformada por mucha más gente, y durante gran parte de la novela, todos parecen más interesados en follar que en trabajar. En todo caso, la historia es entretenida, pasan muchas cosas y el centrarse tanto en los personajes y sus pulsiones sexuales motiva un desarrollo de los personajes más detallado que de costumbre, aunque se trate que todos están obsesionados con lo mismo.

No es de las grandes novelas de Carrigan, e incluso podría decirse que es prescindible. Con todo, es un entretenimiento aplicado y concienzudo, el estilo literario no es ramplón, se lo pasa uno bien durante la lectura y los personajes son simpáticos y atractivos.

Carlos Díaz Maroto

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“Terror Party”, de Lou Carrigan

Terror Party; por Lou Carrigan [Antonio Vera Ramírez]; ilustración de la cubierta, Miguel García. Barcelona: Editorial Bruguera, mayo 1985. Colección: Selección Terror; nº 617.

Materia: sketches – zombis – brujas – sadismo

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Esta fue la última novela de la colección Selección Terror. Supongo que las ventas iban siendo cada vez más bajas, amén de la crisis que sufría por aquellas fechas Bruguera. La editorial ya llevaba reeditando novelas dentro de la propia colección, y el mítico diseño que ostentaba fue abandonado en el número 601, sospecho que en busca de un nuevo aspecto, más moderno, que captara a lectores más diversos, aunque realmente destrozaron la estética y la trivializaron, independientemente de la calidad de los dibujantes.

Para este último número se contó con Lou Carrigan, uno de los grandes escritores de bolsilibros, en especial de temática western y, sobre todo, criminal en todas sus variantes -espionaje, suspense, policial…-. Las mejores novelas que Carrigan escribió dentro de la temática de terror fueron las de carácter llamémosle realista -recordemos la magistral Noches de amor eterno-, mientras que las de temática sobrenatural eran más convencionales y tendían un tanto al tópico. Sospecho que Antonio Vera Ramírez no se siente muy a gusto en el entorno fantástico, pues sus entregas de ciencia ficción tampoco son de las más memorables -salvando la fascinante Biografía de un monstruo, y acaso alguna más a la que no he podido acceder, que en el amplio mundo del bolsilibro nunca se puede asegurar algo tajantemente-.

Esta novela ofrece una gran particularidad en lo que respecta a la colección. No he leído todas las que lo integran, así pues no puedo confirmar que sea el único caso que se dé en la serie: se trata de una novela escrita por medio de varias historias cortas y conclusivas, es decir, una serie de relatos unidos entre sí por medio de una trama globalizadora. En concreto, es muy similar a las películas de sketches que rodó la Amicus, en especial en el primer lustro de los años setenta del pasado siglo, tipo Condenados de ultratumba o Refugio macabro.

Significativo es también que, de todos los relatos que se narran, solamente el primero sea de carácter fantástico -en otro de ellos no se termina de perfilar si hay un elemento sobrenatural o es una alucinación de uno de los personajes-. Aparte de ello, en la propia historia que engloba todo aparece una pareja de zombis -no desvelo nada: el primero de ellos anuncia su condición a las pocas páginas- y una bruja. Es curioso también que las peores historias sean la que da soporte a todas las demás, así como la última. Los otros relatos no están mal, destacando el ambientado en Italia, y que podría rememorar a los escritos por Guy de Maupassant.

Cabe señalar, por lo demás, que los cuentos, más que de terror, son de carácter sádico, salvo el último, que es más bien una parábola. Y la moraleja que se desprende de todo, acerca del “terror” y aquellos que lo pergeñan, mejor lo dejaremos a un lado. Queda una novelita no demasiado destacada pero tampoco mediocre, pero que de todos modos no está a la altura para cerrar una colección antológica.

Carlos Díaz Maroto

 

 

“Anoche salí de la tumba”, de Curtis Garland

Anoche salí de la tumba; por Curtis Garland [Juan Gallardo Muñoz]; ilustración de la cubierta, Ángel Badía Camps. Barcelona: Editorial Bruguera, 1973. Colección: Selección Terror; nº 2.

Reediciones: Barcelona: Editorial Bruguera, 1977. Colección: Selección Terror; nº 241. | Equipo Sirius, 2011. Colección: Transversal Terror (digital: epub y pdf).

  • Materias: goticismo; zombis.

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Primera aportación del gran Curtis Garland a la colección Selección Terror de Bruguera, dentro del nº 2 de la misma. Y el principio de Gallardo Muñoz en la serie terrorífica no podía ser otro que con una de sus grandes pasiones, la ambientación victoriana, el Reino Unido brumoso de páramos desolados, mansiones tétricas y el Londres de Jack el Destripador.

La novela comienza con una cita de Edgar Allan Poe y su relato “El entierro prematuro”. Y aunque se ambienta en Inglaterra y no en Estados Unidos, el universo del genio de Boston queda retratado a la perfección, con personajes decadentes y temores catalépticos. De hecho, y abundando en la referida en otros momentos pasión cinéfila de Donald Curtis, la novela remite ineludiblemente a las adaptaciones de Roger Corman dedicadas al mítico escritor. Y el protagonista recuerda inequívocamente a Vincent Price, así como su esposa podría rememorar sin problema a la bellísima Debra Paget. Más aún, en la segunda parte de la obra tenemos como telón de fondo en un par de escenas un museo de cera, lo cual recuerda a otra película del gran Vincent Price.

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Evidentemente, durante la época victoriana tuvo gran importancia la colonia británica en la India. No sé si por consecuencia de ello Garland usó repetidamente ese referente, o bien, paralela a su pasión victoriana también existió otra por aquel misterioso país, referente habitual en su obra. Así, en la presente, amén de aparecer un personaje de esa nacionalidad, sirviente del galán de la obra -que sin embargo no es el protagonista, papel este que corresponde al “malo” de la historia-, tenemos como fondo de todos los sucesos sobrenaturales ciertas creencias y poderes de la India que logran que los muertos retornen de sus tumbas.

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La novela es muy efectiva, con un estilo más trabajado que de costumbre -más aún de lo habitual en Garland, quiero decir- y que dispensa gran variedad ambiental y unos personajes cautivantes. Esta es, sin duda, una de las grandes novelas de Juan Gallardo Muñoz, lo cual no es decir poco.

Carlos Díaz Maroto

 

Reedición de algunas “Memorias íntimas de Sherlock Holmes” por Taula Ediciones

  • MEMORIAS ÍNTIMAS DE SHERLOCK HOLMES: JACK, EL DESTRIPADOR / LA LOGIA ANARQUISTA. Ilustración de portada de David López. Ilustraciones interiores en blanco y negro de Chema Cebolla. Contiene una introducción sobre este peculiar Sherlock Holmes apócrifo.
  • Colección PULPO Nº 2.
  • Taula Ediciones. Zaragoza, 2016. Rústica. 15 x 21 cm. 116 páginas.

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Con este volumen se inicia desde TAULA EDICIONES la recuperación de un clásico apócrifo de Sherlock Holmes, el de los pastiches alemanes de principios del siglo XX, las aventuras de Holmes más prolíficas y extendidas de la historia de la literatura.

 

En esta nueva edición se reeditan dos narraciones apócrifas de Sherlock Holmes: Jack, el Destripador y La logia anarquista. Fueron publicadas originariamente en Alemania por Verlagshaus für Volksliteratur und Kunst y se conocieron en España, hace más de cien años, gracias a F. Granada y Cía.

Dos aventuras completas, con principio, nudo y desenlace, no hay continuación entre ellas, como tampoco existe una presentación de los protagonistas. Todo el mundo sabe quién es Sherlock Holmes y no hay lugar para presentaciones ni preámbulos. Sherlock Holmes y su joven ayudante Harry Taxon corren desenfrenadas aventuras enfrentándose a malos muy malos, bandas organizadas, chinos malévolos, cámaras de tortura terribles… acción y entretenimiento, en suma: una literatura popular y de fácil comprensión.

Esperamos que el número 2 de la colección PULPO, donde aparece este Sherlock Holmes desconocido para la gran mayoría de los lectores del siglo XXI (dejando aparte a los entendidos, estudiosos y amantes de la literatura popular), no sea el único que publiquemos. Un aliciente a tener en cuenta son las soberbias ilustraciones de esta edición: la espectacular portada a cargo de David López y los impactantes dibujos interiores de Chema Cebolla.

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“El gran robo sideral” de Ralph Barby

El gran robo sideral; por Ralph Barby [Rafael Barberán Domínguez]; autoría de la ilustración: Salvador Fabá. Barcelona: Editorial Bruguera, septiembre de 1974. Colección: La Conquista del Espacio; nº 216.

  • Materias: viajes espaciales – especies alienígenas – planetas misteriosos – poderes paranormales.

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El comandante Vin Osmond es contratado, a su pesar, por el poderoso y enigmático Uriah para que pilote una nave espacial y viaje, llevándolo a él y a otros pasajeros, al enigmático planeta Spyro, que irrumpió en el Sistema Solar situándose, en línea recta con la Tierra, justo al otro lado del Sol, con el fin de apoderarse de las riquezas que se supone guarda dicho planeta. Pero hay un inconveniente: Spyro está habitado por seres inteligentes que forman una civilización tecnológicamente inferior a la terrestre pero muy superior en el plano mental.

Lo más singular de esta gran novela de Ralph Barby es la capacidad de producir en el lector una sensación de asombro y extrañeza con su ambiente   crepuscular y, fundamentalmente, con la galería de personajes que viajan en la nave Tut-Ankh-Amón. Ahí se dan cita, junto al protagonista, Vin Osmond, prototipo del héroe clásico, galán y aventurero, entre otros, Uriah, un insólito individuo sin sexo específico –al final de la novela se desvelará el terrible motivo–, ambicioso y cruel; Moses, un ser monstruoso e idiotizado pero con inauditos poderes paranormales; Meta, la bella y joven psiquiatra, prisionera de Uriah, que actúa como médium de los pensamientos de Moses; o Strabo, el siniestro jefe de seguridad de la misión y sicario de Uriah.

Técnicamente, la narración, enérgica, no decae en ningún instante; la intriga de su argumento es lucida y original; y el estilo brillante, a lo que hay que sumar la destreza de nuestro autor al ofrecernos las diversas psicologías de los personajes principales y, en especial, la sorprendente civilización extraterrestre del planeta Spyro que el escritor recrea de manera notable.

Estamos, pues, ante una espléndida, inteligente y divertida obra del gran Ralph Barby para disfrutar, un par de horas seguidas, con su lectura.

En mi calificación del 1 al 5 la puntúo con un 4.

Luis Ángel Lobato

Crónica de la segunda jornada de TERBI del año 2016 (Comentarios de un oyente)

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El día anterior a la Jornada siempre hacemos Tarde de tertulia; este mes hace exactamente años de aquella mítica reunión de media docena de locos aficionados a la ciencia ficción. ¡Ostras! La mayoría de aquellos locos aún asistimos a esta. Como dice la canción, “veinte años no es nada”… Y veintidós menos. Eso sí, sin faltar de realizarse ninguna de estas en esos años, y eso que se hace una al mes.

El viernes, como iba diciendo, nos volvimos a reunir, y como es normal hubo varias conversaciones. La primera hablamos de los Nobel: ¿se merece Dylan este premio? Hubo afirmaciones y negaciones –no solo de CF vive el hombre; somos amigos desde hace muchos años y aunque siempre terminamos con nuestro tema favorito solemos tocar otros–, pasamos por los últimos descubrimientos de pinturas rupestres halladas en Lequeito (Vizcaya), de ahí se pasó al tema del carbono catorce, y al fin llegó la hora de tocar la CF. Esta vez fue la serie de películas de la saga Alien, unos a favor otros en contra; la serie Star Wars también salió a relucir.

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Por otra parte, Alex (Alejandro V .González) nos trajo el libro (que iba a presentar en la jornada) y debatimos sobre la ciencia y la ciencia ficción.

Y llegó la hora de marchar…

El sábado nos fuimos reuniendo los asistentes a esta jornada en el edificio de La Bolsa, en pleno centro del Casco Viejo de Bilbao.

Tengo que realizar aquí un inciso para decir quiénes vinieron, entre otros.

Juan José Aroz (Espiral ciencia ficción)

Mariano Villareal (Literatura fantástica)

Lorena Ravel (Vuelo de cuervos)

Lola Coll (Tercera Fundación)

José Luis Villada (Tercera fundación)

Ignacio Illaguirre (TerSa. Tertulia de Santander)

Mari Carmen Arjona (escritora)

Rubén Ramírez (escritor)

Pedro de Andrés (escritor)

Y varios miembros de la TERBI.

A las once cuarenta y cinco se inició esta jornada.

La primera noticia fue la de comunicar cuál es el tema del siguiente concurso organizado por la TERBI, siendo este año el de universos paralelos. (Animo desde aquí a que participéis).

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Luego, Ricardo Manzanaro (nuestro presidente) comunicó que poseíamos una mesa para mostrar los libros, folletos y demás cosas que se nos ocurran en la EUROCOM que se celebrara este año en Barcelona.

E iniciamos la jornada con un audio. En él los responsables del programa de radio OMC “El Sótano” nos contaran el motivo de este espacio radiofónico dedicado a la CF ,terror, fantasía y otras cosas, y en el que Ricardo Manzanaro suele participar.

La segunda intervención fue la más dramática de todas: Juan José Aroz comunicó la desaparición de la colección que él editaba, “Espiral CF”, una de las colecciones más longevas de la ciencia ficción española, en la cual editó por primera vez a escritores hoy consagrados y también a consagrados anteriormente. Esta colección fue la causante de la unirnos unos locos por la CF hace ya veintidós años, y de esa unión salió lo que hoy en día es TERBI.

Una de cal otra de arena. Tras esa intervención llegó la hora de entregar el premio honorífico de la TERBI. Esta vez recayó en La Tercera Fundación, que fue elegida por una votación unánime de los miembros de esta asociación.

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Lola Coll y José Luis Villada fueron los representantes de este grupo, y tras esta entrega nos contaron a dos voces cómo fue germinado este grupo, siguiendo a la extinguida Cyberdark; agradecieron a los que consiguieron que el proyecto siguiera su curso, y también hablaron del Proyecto F. Este proyecto es la de la recuperación de textos, algunas veces inéditos, en castellano o que son ilocalizables. “No pretendemos hacernos ricos, solo dar a conocer cosas desconocidas para la gran mayoría haciendo unas tiradas muy cortas solo para los que en realidad les interesa”. No me quiero alargar en esta charla; tan solo recalcar unas palabras dichas por ellos. “La Tercera Fundación no es una biblioteca, somos un catálogo, los textos pertenecen a sus autores”.

También deseo añadir que en esta intervención fue recordado el recientemente fallecido Javier Cortagerena, miembro de “los conseguidores” y gran amigo de los miembros de la TERBI.

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La siguiente intervención, como siempre nos tiene acostumbrados Ricardo Manzanaro, fue amena, entretenida y curiosa. Con el título de “Monstruos y superhéroes Imposibles “ nos explicó los motivos de por qué no pueden existir personajes tan carismáticos como King Kong, La mujer de 50 pies o los superhéroes Flash, Superman, Spiderman o El Capitán América, entre otros.

Y llegó el plato fuerte. Alejandro V. Fernández (Álex para los amigos) nos deleitó con la charla “Ciencia ficción en el ámbito educativo de las ciencias”. Ésta fue muy instructiva, dándose datos y más datos, llegando a una gran conclusión: la ciencia ficción, menos la escrita que la visual, en ocasiones origina una motivación en los jóvenes para estudiar esas ciencias.

He de confesar que debo interesarme más en ese tema, pues resulta verdaderamente interesante, después de oír los ruegos y preguntas posteriores a la charla. Tras ella, Álex extrajo varios volúmenes del libro 2016, que fueron regalados al público.

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Y finalizamos con dos presentaciones de libros.

El primero de mi amigo Pedro de Andrés, El libro de las historias subterráneas, una recopilación de relatos con un hilo conductor, que ya usó en su primera obra, El libro de las historias fingidas.

Y por último la presentación de Las guerras del código, de José Manuel Sánchez, editada por ECO, donde nos contó el origen de esta novela, basándose en los mitos de los habitantes de Filipinas, lugar donde reside.

En definitiva, este fin de semana ha sido perfecto.

Angerues Rodríguez Sánchez

“Enemigos indestructibles”, de Marcus Sidereo

Enemigos indestructibles; por Marcus Sidereo [María Victoria Rodoreda Sayol]; ilustración de la cubierta, Antonio Bernal. Barcelona: Ed. Bruguera, mayo 1970. Colección: La Conquista del Espacio; nº 1.

  • Reedición: Producciones Editoriales, 1980. Colección: Infinitum Ciencia Ficción; nº 18.
  • Materias: avances tecnológicos – invasión alienígena

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La Conquista del Espacio fue una colección mítica por parte de Editorial Bruguera, que se extendió desde mayo de 1970 hasta hasta mayo de 1985, donde acabó en el número 746, con la novela Perros del espacio de Clark Carrados. Quince años antes comenzaba con esta Enemigos indestructibles, escrita por Marcus Sidereo, seudónimo bajo el cual se ocultaba una mujer, María Victoria Rodoreda Sayol (Berga, 1931-Barcelona, 2010). El que aquí empleaba era uno de los diecisiete seudónimos que solía emplear; los demás fueron Al Sanders, Boris Marcov, Douglas Kirby, Holm Van Roffen, Ian de Marco, John Talbot, Joseph Lane, Kent Duwall, Mark Donovan, Rand Mayer, Richard Dexter, Robert Dexter, Rock Morley, Ronald Carter, T. Danforht y Vic Logan, este último el más conocido, junto al presente. Dentro del campo de la ciencia ficción había debutado en Toray, en su colección Espacio, pero fue muy activa precisamente en La Conquista del Espacio, donde publicó 46 novelas.

Tal como sucedía con el tándem formado por Rafael Barberán y su pareja Àngels Gimeno, que colaboraban en el seudónimo conjunto de Ralph Barby, parece que Rodoreda también solía participar con su marido, Juan Almirall Erliso (1931-1994), y puede que alguna de las obras publicadas bajo alguno de sus seudónimos fuera de él, o de ambos, o los que firmaba él fueran realmente obra de ella -los seudónimos que usó Almirall fueron Robert Delanney (con el cual firmó su única novela de ciencia ficción, Las moléculas, nº 1 de la colección Ciencia-Ficción de la editorial R.O.), Alice Stanley, Buck Donovan, Cass Owerland, Elliot Lander, Harry Tempal, Jack Adams, John Randall, Johnny Romano, Juck Hulton, Milton Daunning, Nelson Jefferson, Paul Sepal, Peter Owen y Vie Hasper.

La presente novela centra su atención en un cuerpo celeste, llamado Crisma, que es un satélite pero que, por misteriosos motivos, acaba convirtiéndose en un planeta, así, sin más (aunque más adelante el profesor reconoce que se había equivocado en su apreciación). Es una colonia terrestre, pero en los últimos tiempos toda nave que hasta allí se ha dirigido no ha llegado a su destino, ni tampoco ha regresado. “Algo” intercepta a los que allí se dirigen. Maxil Maxilmann, joven comando del aire, intentará desvelar el misterio. Por un lado, rodeando el planeta, hay un grupo nutrido de ratas gigantes y voladoras, que devoran las naves e interceptan las emisiones de radio. Y en la superficie han aparecido unas criaturas alienígenas, que son como una especie de hombres-rana (literalmente), con una pierna, un brazo y un ojo, y una coraza indestructible.

Aunque muy activa, como se ha dicho, en el género de ciencia ficción -con el seudónimo de Marcus Sidereo, la imprescindible web La Tercera Fundación le glosa 52 títulos, y unos pocos más como Vic Logan-, no puede decirse que fuera una especialista del género, como lo fueron Leigh Brackett y Catherine L. Moore, por mencionar solo dos autoras de un tipo de literatura similar. Rodoreda lo asumió como una profesión, pero sin implicarse emocionalmente, narrando de forma rutinaria los arquetipos conocidos. Al menos en esta novela, dedica mucho tiempo a describir aburridas operaciones de vuelo, usando mucha tecno-jerga gratuita y un poco risible. Es el clásico concepto de considerar la ciencia ficción como una literatura menor y no tomársela muy en serio. La autora, además, hace un uso masivo del punto y aparte, con el fin de dilatar la extensión de un texto que, por lo demás, es más breve de lo normal en este tipo de obras. Por supuesto, el desarrollo psicológico de los personajes es por completo nulo, y la trama es absurda y no se sostiene en lo más mínimo, aunque ofrece un cierto tipo de ingenuidad primitiva que, si eliminas el mecanismo racional, puede suponer un entretenimiento muy primario. De todos modos, es una obra muy insatisfactoria como para elegirla para inaugurar una colección, que debiera arrancar con algo potente.

Carlos Díaz Maroto