“Réquiem por un soñador”, de Rocco Sarto

Réquiem por un soñador; por Rocco Sarto [Pablo Di Masso Sabulo]; ilustración de la cubierta: García. Barcelona: Ediciones Bruguera, enero 1984. Colección: Servicio Secreto; nº 1745.

Materias: agentes secretos – microfilmes – México.

rocco

Pudiera decir, pese a que no he leído muchas obras de este autor, que Rocco Sarto es el escritor de bolsilibros que mejor retrato hace de los “perdedores”. Borda su descripción, el ambiente en el que se mueven, su psicología y forma de vida con una perfección palpable en sus escritos.

Aquí nos presenta las desventuras (porque los perdedores no viven aventuras, sino que tanta hiel y tanta podredumbre alrededor no concede tregua alguna a la esperanza) de Vallance, el nombre de nuestro antihéroe, quien ya en su primera acción mata por recuperar un microfilme a Burdley, otro agente, por encargo de un tercero, un inquietante personaje que trabaja para el gobierno de los Estados Unidos y responde al nombre de Petitboard. Acaba su misión no sin antes perdonar la vida a Vicky, travestido mexicano, quien es elemento clave en esta historia.

Regresa a los Estados Unidos con la misión cumplida, a o al menos eso se cree, nuestro moderno caza recompensas y de pronto se ve envuelto en otra trama, la jugarreta definitiva de Petitboard, el malo malísimo de esta historia. Pretende eliminar a nuestro antihéroe, silenciarle, porque sabe demasiado.

En estos avatares de huida de sus perseguidores conoce a Rhea, una periodista, con quien Vallance parece descubrir algo parecido al amor, y a su gato Cat, el elemento más alegre del texto. Vallance indaga sobre la personalidad de Petitboard y por ello encuentra más problemas, más matones en el camino.

Al final retorno obligado al cuartel del maloso, después de sus correspondientes calamidades, quien vuelve a enviarle a México a recuperar lo suyo, donde se produce un agridulce fin de fiesta para todos los personajes de nuestra historia.

Y en ese último tramo, como en todo bolsilibro que se precie, nuestro antihéroe triunfa y se va con la rumbosa chica que le hace esbozar un tímido amago de sonrisa. Y con su gato Cat. El autor nos desvela al final una cosa añadiendo más confusión al final del relato. Entretenimiento y evasión a raudales, que buena falta nos hace.

Andrés Ramón Pérez Blanco

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