“La Metrópolis”, de Curtis Garland

La Metrópolis; por Curtis Garland [Juan Gallardo Muñoz]; ilustración de la cubierta, Antonio Bernal. Barcelona: Ed. Bruguera, 1972. Colección: La Conquista del Espacio; nº 103.

  • Materias: Manipulación de los sueños – poder telepático – planetas extraños – especies alienígenas – invasiones sutiles – terror metafísico.

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En mi opinión, La Metrópolis es, sin duda, la mejor novela de Curtis Garland, al menos de las que fueron publicadas en la colección La conquista del espacio, donde no faltan obras maestras de este autor como Alquimia 3000, Largo viaje hacia la nada o Muñecas mecánicas, por citar solo tres.

La ambientación de La Metrópolis es una inmensa, aséptica y nocturna ciudad futurista, poblada por decenas y decenas de millones de habitantes que, por alguna extraña causa que los asustados protagonistas han de descubrir, ha quedado deshabitada.

Un reducido grupo de seis personas de diversas profesiones viaja de regreso a sus hogares tras una prolongada jornada de trabajo en uno de los veloces monorraíles elevados nocturnos. Al detenerse en la estación, cada uno de ellos emprende camino hacia su residencia. Uno de los viajeros, Ray, camina por las aceras, y poco a poco va comprendiendo una delirante realidad: la gran ciudad está desierta y solo él –y posiblemente los otros cinco viajeros que abandonaron el elevado– es el único ser viviente que la puebla.

Pero, tras unos intensísimos y terroríficos momentos, Ray despierta en el monorraíl que nunca ha abandonado. Toda esa temible experiencia ha sido provocada por un científico que viaja con él en el vagón, causando que viviese una experiencia límite para analizar las reacciones de un hombre en esa frenética situación.

Aclarado todo, los seis viajeros desembarcan en la estación. Vuelven a dispersarse y Ray, como si viviese en un mundo de locura, comprueba que esa especie de sueño provocado por el doctor se ha hecho, ahora sí, alucinante realidad. Y él está desamparado. Y, aunque ni siquiera lo sospeche, alguien (o algo) muy ajeno a su forma de vida, extremadamente peligroso, lo está observando, acechante.

La trama inquietante, perfectamente delineada con mano maestra y con sentido cinematográfico, la onírica descripción de la urbe nocturna –su panorámica, sus niveles, sus calles, sus edificios, sus habitáculos–, el audaz estudio psicológico de los personajes, la utilización de la técnica narrativa del flash-back, un tono hipnótico y poético, el vívido terror metafísico que todo lo inunda, el misterio absorbente y la inesperada sorpresa en la parte final, con temibles alienígenas incluidos, hacen de La Metrópolis una obra cumbre que, con una mayor extensión y desarrollo argumental, nada tendría que envidiar –y no exagero– a cualquier novela de ciencia ficción del periodo clásico (años cincuenta del siglo XX) de los grandes autores angloamericanos: Bradbury, Kuttner, Wyndham, Matheson o Brown, por señalar a cinco escritores míticos a los que creo que Garland más se asemeja.

En mi calificación del 1 al 5 la puntúo con un 5.

Luis Ángel Lobato

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One thought on ““La Metrópolis”, de Curtis Garland

  1. Una crítica bien estructurada que produce, ademas, las ganas inmediatas de leer la obra. Máxima calificación a un bolsilibro y a un autor que el crítico considera en el mismo estatus que a algunos clásicos del género la ciencia ficción.

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