“Túnel en el Sistema Solar”, de Clark Carrados

Túnel en el Sistema Solar; por Clark Carrados [Luis García Lecha]; ilustración de la portada, Antonio Bernal. Barcelona: Ed. Ceres, marzo 1981. Colección: Héroes del Espacio; nº 48.

  • Materias: agujeros negros – megalómanos.

carrados_clark_tunel_en_el_sistema_solar

Un asteroide esta ocupado por dos hombres que lo están horadando en busca de oro. Ese es el atractivo arranque de esta novela, que presenta a unos protagonistas atípicos y un tono algo diferente al de los bolsilibros, que presagia un tono menos estereotipado. Lamentablemente, todo se precipita en cuanto cambia de escenario y aparece “la chica”, y el tono superficial característico de la literatura de Clark Carrados hace aparición. La chica, por cierto, es una agente secreta del gobierno terráqueo, infiltrada entre malvados, pero su comportamiento parece más propio de la típica ingenua de comedia norteamericana de los cuarenta o cincuenta, digamos al estilo de Judy Holliday.

Pese a ello, no es esto de lo peor de Carrados y, una vez te acostumbras y aceptas las convenciones, es incluso disfrutable. Escrita en 1981, el tono, sin embargo, es más propio de la literatura pulp norteamericana de los años cuarenta y, aceptada desde esa perspectiva, es bastante aceptable.

Todo varía de tono cuando el asteroide en el cual se hallan nuestros dos héroes y la chica es absorbido por un agujero espacial, que los traslada a otra parte del universo, y una vez allí llegan a un planeta habitable, pero regido por un dictador al estilo Ming procedente de la Tierra, y que desapareció cinco años atrás. A partir de ahí, el lector puede adivinar sin error lo que acontecerá, y todo ello se desarrolla de un modo formulario. Sin embargo, los personajes resultan, en cierto sentido, atractivos, y se siente interés por lo que acontezca con ellos, pese a que el desarrollo psicológico, como es norma, resulta nulo.

A destacar cómo el megalómano, líder de una secta religiosa en la Tierra, crea una dictadura benévola, donde los esclavos trabajan sin esforzarse mucho, y la comida es de lo más opípara y suculenta. Sin embargo, de vez en cuando se lleva a alguna chica a sus aposentos, y a los disidentes los liquida por medio de un soplete de napalm.

Entretenimiento menor pero simpático. Se deja leer.

Carlos Díaz Maroto

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s