“La necrópolis del espacio” de Joseph Berna

La necrópolis del espacio; por Joseph Berna [José Luis Bernabéu López]; autoría de la ilustración: Miguel García. Barcelona: Editorial Bruguera, 1980. Colección: La Conquista del Espacio; nº 510.

  • Materias: viajes espaciales – seres alienígenas – naves abandonadas – robots – erotismo – humor.

B) Portada-La necrópolis del espacio

Una expedición terrestre se topa, en un lejano sector del espacio, con una serie de naves abandonadas. Una de las naves es, con toda claridad, de origen extraterrestre. Para desvelar qué misterio se oculta en aquella extraña agrupación de navíos estelares, un grupo de seis astronautas, tres mujeres y tres hombres, se introducen en una de las naves de origen terrestre.

Con este interesante argumento que Joseph Berna propone, las posibilidades de la narración podrían dirigirse hacia varias direcciones. Y nuestro autor elige la más apropiada para desarrollar su particular mundo literario: la del humor nada soterrado y la del pícaro erotismo, olvidándose del material narrativo en el que a priori nos introdujo.

Ya en el primer capítulo, sin ninguna causa aparente, se apunta hacia un nada despreciable erotismo que se irá convirtiendo en el puro fundamento de toda la trama. Y es que, durante prácticamente toda la novela, los seis protagonistas, sin venir, realmente, a cuento, están en pelotas, mirándose sin tapujos unos a otros, con tocamientos incluidos y otras complacientes audacias, intentado salvar sus vidas de un grotesco alienígena con un aspecto muy del gusto pulp, que se alimenta de la sangre de las pobres víctimas que apresa, y de un casi invencible robot.

Nos encontramos, pues, ante un puro esparcimiento que quizás hubiese sido más estilizado –solo en mi opinión– moderando los consabidos diálogos graciosos y las exhibiciones sexuales, en mitad de un peligro inminente y mortal, por parte de los personajes, y atendiendo un poco de reojo a la verosimilitud del asunto.

Berna –bien lo sabemos– podría haberlo realizado: escribir una obra más “seria” y canónica de ciencia ficción. Pero su virtud consiste exactamente en eso: en el desenfadado absurdo, en el surrealismo hilarante y en la total irreverencia del contenido, lo que nos proporciona unas estupendas horas de lectura y de pura diversión.

En mi calificación del 1 al 5 la puntúo con un 3.

 Luis Ángel Lobato Valdés

 

* El título inicial de la novela que se ha comentado iba a ser Cementerio espacial, pero ya existía ese título en otra novela anterior en la misma colección «La Conquista del Espacio», en su nº 243, cuyo autor –autora– era Marcus Sidereo, por lo que Berna tuvo que cambiarlo al definitivo La necrópolis del espacio. (Dato que me ha ofrecido, con su habitual cariño y amabilidad, el propio autor, José Luis Bernabéu López).

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