“El tesoro diabólico”, de Ada Coretti

El tesoro diabólico; por Ada Coretti [Isabel Irigaray Echevarri]; ilustración de la cubierta, Alberto Pujolar. Barcelona: Editorial Bruguera, 1974. Colección: Selección Terror; nº 59.

  • Género – materia: terror – herencias malditas – asesinatos grotescos – animales en rebeldía

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Resulta un tanto inhabitual que, dentro de la literatura de terror del bolsilibro, hubiera mujeres. Ada Coretti —de verdadero nombre Isabel Irigaray Echevarri— escribió abundantemente en esta colección de Bruguera, aunque para ello se reservó el referido seudónimo. También escribió novela romántica, para lo cual firmó como Isabel Irigaray, siendo la más antigua que he localizado de 1954, de título ¡Cuidado con ese hombre! Según se nos refiere en el imprescindible blog La memoria del bolsillo, “Como Ada Coretti escribió 63 títulos en la colección de Selección Terror, y tan sólo 7 novelas policiacas, 6 en punto rojo y 1 en Servicio Secreto”. No es una autora especialmente afamada, aunque recientemente ha gozado de un artículo laudatorio, “La dama de las mutilaciones: Ada Coretti”, obra de Jordi Llavoré, y publicado en la revista Ulthar nº 1 (Alberto López Aroca, junio de 2017).

Aquí tenemos al protagonista, que llega a una mansión apartada a requerimiento de un amigo de su padre. En realidad, la invitación era para el padre, pero como este se halla ausente, él se presenta por toda la jeta. El buen anciano le informa, de forma bastante vaga, que un peligro le acecha, y el héroe procederá a quedarse para protegerle. En la mansión también habitan las tres hijas del hombre, dos muy feas y antipáticas —aunque la mediana está salidísima—, y la joven, adorable y menor de edad; también están un sobrino y un amigo de este. Además, por la región circula la noticia de que una loca ha escapado del manicomio cercano, y que busca venganza en los antiguos habitantes de la mansión.

Para ser francos, el estilo literario de doña Coretti es tirando a mediocre, y hay ocasiones en que algunas frases hay que leerlas en un par de ocasiones para entender su significado, tan mal redactadas están. La trama resulta bastante pueril, y casi podría asemejarse a un trabajo escolar. Hay que referir, amén de lo ya narrado con anterioridad, que la loca se oculta en una cueva escondida detrás de una cascada, donde guarda un tesoro de diamantes y rubíes, y que es escoltado por una boa —sí, en plena campiña inglesa—.

Tenemos, pues, una historia que podría parecer propia de un episodio de Los Colby, Dinastía o alguna de esas series de los ochenta, lleno de infidelidades, traiciones e intrigas familiares. De terror no se puede considerar, pues la autora no hace esfuerzo alguno para crear una atmósfera. Se trata más bien de una intriga policial, convencional y obvia, que a veces adorna con descripciones tipo “tenía el corazón a la vista, y los intestinos esparcidos”, de ahí lo de «dama de las mutilaciones» del artículo referido.

La novelita podría ser un engendro sin el menor interés si no fuera porque, a tal nivel de desvarío llega, con diálogos solemnes y personajes femeninos propios de dos siglos atrás, que uno termina divirtiéndose mucho. Reconozco que en más de una ocasión se me ha escapado una carcajada, aunque témome que eso no estaba entre los objetivos de la autora. El resultado, por supuesto, no es una de las grandes joyas de la literatura, pero es un despiporre total.

Carlos Díaz Maroto

 

CALIFICACIÓN: *

  • bodrio * mediocre ** interesante *** buena **** muy buena ***** obra maestra

 

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4 comentarios sobre ““El tesoro diabólico”, de Ada Coretti

  1. Carlos, en un género como el terror, es infinitamente difícl crear la atmosfera que se supone es inherente al género, a esta colección, para mi de reciente conocimiento y adquisición, y esto a requerimento de mis dos hijas mas pequeñas, solo he tenido tiempo de leer “El buque del horror” y realmente no le encontré manera de definir el género al cuál etiquetarla. Es un género al cuál ni en pelicula, ni en serie de TV, le he hallado nunca el gusto, Ya que, en una película por ejemplo, el cliché del camarazo es mas que sabido y despreciable, en mi muy modestísima opinión, y ahí, por instinto (el de conservación), uno se sobresalta por el mismo motivo que si uno ve una particula volar hacia nuestra cara, lo cuál, como te he dicho, es para mi, algo despreciable. Ese cliché es imposible usarlo en un libro. Y como comentas, ya que la tengo, voy a ver que reacción causa en mi. Has de saber que las reseñas de las que eres autor me ayudan mucho en la confección y actualizacion de las bases de datos de géneros diferentas a la C-F, de la cuál hay muchísimo en la red. Gracias y Felicidades por estas reseñas.

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  2. “Ya que, en una película por ejemplo, el cliché del camarazo es mas que sabido y despreciable, en mi muy modestísima opinión, y ahí, por instinto (el de conservación), uno se sobresalta por el mismo motivo que si uno ve una particula volar hacia nuestra cara, lo cuál, como te he dicho, es para mi, algo despreciable. Ese cliché es imposible usarlo en un libro.”

    Eso que describes son SUSTOS, no TERROR. En un libro, por supuesto, no se puede dar un susto. Pero eso es lo que yo menos valoro en una película. A mí, me interesa, tanto en una película como en un libro, LA ATMÓSFERA. Crear un clima de inquietud, sugerencia. Y eso un libro lo puede conseguir maravillosamente. Yo soy muy cinéfilo, pero reconozco que en literatura suele tener mucha más fuerza eso.

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    1. Eso es exactamente por lo que se me hace despreciable ese recurso, como dices, el asunto central, es crear ese clima de tensión, espanto e inquietud, para mi, que no creo en lo sobrenatural, la única película que me hizo sentir esa atmósfera que mencionas, fué, cuando ví en su estreno, por allá de los 80’s, “Allien”, ya que ahí es muy posible la situación, no porque el Allien sea malo, solo que es una forma de vida diferente a las que conocemos.

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  3. Yo tampoco creo en lo sobrenatural. No por ello disfruto menos con ello, al contrario. Está lo que se llama “la suspensión de incredulidad”, el aceptar las reglas del juego y participar con ellas para disfrutar: no creo en vampiros, no creo que un hombre con leotardos pueda volar; pero mientras veo una película, si hay talento detrás, me convence de ello. La imaginación es una herramienta extraordinaria en buenas manos. Claro que hay mucha mediocridad. Creo que fue Isaac Asimov quien dijo: “Se suele decir que el 90 % de la ciencia ficción es mierda. La verdad es que el 90 % de todo es mierda”. Pero, ¡qué glorioso es el 10 % restante! Sea ciencia ficción, terror, oeste o películas de monjas.

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